Artes y posconflicto

  • PENSAMIENTO, PALABRA Y OBRA FBA- Universidad Pedagógica Nacional
Publicado
2014-12-02

Más allá de la pregunta ¿puede el arte hacernos mejores personas?, hoy el debate se abre a propósito de la posible firma de un tratado de terminación  del  conflicto  armado  en  el  país.

Evidentemente, de acuerdo con esta lógica, posconflicto  se  refiere  al  momento  posterior a la firma de dicho tratado y no, como mal se entiende, al cese real del conflicto social, que, entre otras cosas, ha sido la causa de esta guerra interna de más de 50 años.

John Carey (Carey, 2005, p. 106) coincide con nosotros al responder no, frente al interrogante sobre el arte como factor determinante en la formación de mejores seres humanos. Y es que no podemos endilgar al arte la responsabilidad de lo que en su conjunto debería ser tarea de la  educación.  Es  evidente  que  la  formación en, con, para las artes contribuye de manera importante a esa anhelada integralidad de la educación; y podríamos entonces atribuir a que, justamente la ausencia de las artes en nuestros currículos oficiales, ha dado como resultado un sujeto ‘incompleto’.

Históricamente encontramos ejemplos del uso de las artes con fines panfletarios, pro regímenes dictatoriales,  absolutistas  y  sanguinarios.

Sin  embargo,  no  por  esto  podríamos  afirmar o   negar  las  bondades  del  arte,  ya  que  las artes  no  son  buenas  ni  malas  en  sí  mismas, pero la instrumentalización del arte para fines propagandísticos,  ideologizantes  o  incluso educativos, es uno de los cuestionamientos que  nos  ocupan:  el  arte  puede  ser  una herramienta muy poderosa al momento de alienar conciencias. Afortunadamente, también históricamente, tenemos muchos ejemplos del arte como liberadora y transformadora de las conciencias y de las sociedades.

El papel de las artes en las sociedades no puede limitarse,  como  hace  un  tiempo  veíamos  en mensajes de la televisión, a cambiar un fusil por una guitarra; esto no significa nada, si no hay  perspectivas  claras  sobre  lo  que  significa acceder al arte por la educación o incluso por vía del mero consumo mediático masivo.

El arte contribuye a la sensibilización del sujeto, al desarrollo de su percepción del mundo a través de los sentidos (??????? aísthesis), pero también a la liberación del mundo emocional.

Pero allí no se queda, pues sería muy simple el asunto y estaríamos solo aceptando una función meramente hedonista del arte. Educar, formar con el arte nos hace más humanos, es decir, nos separa un poco más de nuestra animalidad a través de los procesos creativos (no exclusivos del  arte,  por  supuesto)  y  de  construcción  de formas alternativas de conocimiento.

Por esto, hablar de arte y posconflicto nos sitúa en un escenario en el que las artes serán tomadas en serio en las políticas educativas. Es la oportunidad para  que  aquello  que  nombramos como arte, como manifestación artística,  sea  accesible  a  toda  la gente.  No  solo  los  productos  de  la cultura mediática masiva, sino las expresiones  que  hasta  ahora  quedan proscritas a espacios elitizados (por fortuna cada vez menos), excluyentes y que funcionan bajo la lógica de una pretendida hegemonía del buen gusto dictado por el canon y los circuitos de circulación cerrada de las obras.

Hablar  de  arte  y  posconflicto  es entender el papel de las artes en la educación y en la formación de nuestros  niños  y  jóvenes.  Si  bien, hay  quienes  aseguran  que  la  paz solamente se logra cuando nace una generación sin resentimientos y ansias de venganza, podemos anticipar ese momento cuando tenemos ciudadanos que  han  tenido  la  oportunidad  de acceder a unas maneras  otras de educarse y formarse como sujetos.

No bastará que las artes estén presentes en el nuevo escenario social. Tenemos que formular política y tenemos que formar  a  quienes  se  encargarán  de darle sentido a las artes en la escuela, en los espacios comunitarios, en los medios masivos, en fin, en la vida.
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PENSAMIENTO, PALABRA Y OBRA, FBA- Universidad Pedagógica Nacional
Socióloga, Universidad Nacional de Colombia. Máster en Comunidades Europeas, Universidad Pontificia de Comillas. Madrid (España). DESS Eurojournalisme, Universidad Robert Schuman. Estrasburgo (Francia) y Universidad Libre de Bruselas, ULB (Bélgica). Docente Facultad de Bellas Artes. Universidad Pedagógica Nacional
Y OBRA, P. P. (2014). Artes y posconflicto. (pensamiento), (palabra). Y Obra, (12). https://doi.org/10.17227/2011804X.2805