BAUMGARTEN, O LA FUNDACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESTÉTICO

  • Karol Bermúdez Universidad Pedagógica Nacional
Publicado
2017-05-07

Cuando el pensamiento inicia su larga marcha en la accidentada y trágica
historia del homo sapiens, en el viviente acosado por las urgencias y peligros de la
lucha por la vida, ajustando su actuar y ejerciendo una orientación primaria frente
a su entorno sensible, dice Leibniz, que ese pensamiento se manifiesta en ideas
graficadas en la mente como re-presentaciones de objetos de la cotidianidad y
cristalizadas en un conocimiento que denomina, conocimiento claro. Este tipo de
ideas claras y primarias, aunque sirvan de punto de partida a procesos reflexivos e
intelectivos más complejos, no serán para Schopenhauer más que un intelecto
condicionado por la pérdida de los instintos que el ser humano ha sufrido, en la
medida en que se aleja, por causa de su propia evolución, de la capacidad
instintual que comparte en sus diversas gradaciones con todos los seres animados
y, en cercanía inquietante, con sus familiares más próximos, los primates. Esta
orientación del pensamiento primario no necesita más que distinguir con alguna
seguridad los objetos singulares con los cuales nos tropezamos para acomodar
así nuestra conducta con respecto a ellos. En un momento ulterior, esta primera
orientación se va a manifestar en una necesidad de determinar lo singular de lo
múltiple y las propiedades de esta multiplicidad para ir a buscar una unidad en la
que pretendemos hallar lo esencial.

Palabras clave: Conocimiento estético, Alejandro Teófilo Baumgarten (es)
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Bermúdez, K. (2017). BAUMGARTEN, O LA FUNDACIÓN DEL CONOCIMIENTO ESTÉTICO. Folios, (12), 49.56. https://doi.org/10.17227/01234870.12folios49.56