Los indicios de la actitud en las interacciones orales en el aula universitaria

Indicators of Attitude in Oral Interactions in the University Classroom

Clarena Muñoz-Dagua1, Martha Cecilia Andrade-Calderón2, Mireya Cisneros-Estupiñán3

1 Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, Bogotá, Colombia. Correo electrónico: clargui@yahoo.es
2 Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, Bogotá, Colombia. Correo electrónico: marceanca@yahoo.es
3 Universidad Tecnológica de Pereira, Pereira, Colombia. Correo electrónico: mireyace@gmail.com

Artículo recibido el 7 de junio de 2014 y aprobado el 7 de abril de 2015


Resumen

En este artículo se presentan los resultados del análisis hecho a grabaciones audiovisuales de las exposiciones realizadas por estudiantes de primeros semestres sobre un tema de ciencia. El marco general para la investigación es la Lingüística Sistémico-Funcional como modelo propicio para trabajar las interacciones y el discurso en su contexto de producción. De manera particular, con el concurso de la Teoría de la Valoración, se analizan los recursos que eligen los estudiantes para conseguir la explicación, mantener el contacto con el auditorio, negociar un espacio de diálogo en el aula de clases y fortalecer el discurso académico. Los resultados del análisis permiten, por un lado, visualizar la función que cumple la inscripción de la Actitud en la explicación de las temáticas, con los subsistemas de Afecto, Juicio y Apreciación y, por otro, advertir la importancia de diseñar estrategias didácticas que coadyuven al estudiante a seleccionar y depurar los mecanismos explicativos, graduar el contacto con el público y generar confianza para dar fuerza a su discurso.

Palabras clave: Sistema de Actitud, Teoría de la Valoración, Didáctica Crítica, Oralidad.


Abstract

This article presents the results of the analysis of the presentations made by students of first semester from two universities on a science topic. The overall framework for the research is Systemic Functional Linguistics as a model conducive to work and interactions discourse in their context of production. Based on the Appraisal Theory, we analyze the resources that students choose to obtain the explanation, maintain contact with the audience, negotiate a space for dialogue in the classroom and strengthen academic speech. The results of the analysis allow us, on one hand, to get an insight of the role the registration of attitude in the explanation of the issues, with the subsystems of Affection, Appreciation and Judgment, and, on the other hand, to be aware of the importance of designing teaching strategies that help students to select and refine the explanatory mechanisms, regulate their contact with the public and build trust to enforce their speech.

Key words: Attitude system, theory of valuation, critical teaching, orality.


La oralidad, entendida como medio de transferencia de información y contacto interpersonal, se constituye en el ámbito escolar en un eje desde el cual se expresa, amplía, confronta, reelabora y desarrolla el conocimiento. En efecto, aunque esta habilidad comunicativa, con frecuencia, es considerada como fácil de desempeñar debido a que es rutinaria, sencilla y cotidiana del ser humano, cuando se analiza a la luz de los contextos educativos, la perspectiva de valoración cambia. La oralidad es decisiva para asimilar, confrontar y reelaborar el discurso académico y, en la universidad, la construcción de un discurso académico sólido, que visibilice una educación de calidad, requiere revisar y avanzar en el análisis de los hábitos y actitudes que asumen los estudiantes en sus intervenciones orales como parte de su proceso de acceso, comprensión e interpretación de las competencias propias de su formación disciplinar. Así mismo, para la presentación pública de los trabajos académicos, de los avances de investigación y demás exposiciones, no solo se necesita tener solvencia y consistencia intelectual en el desarrollo del tema (Cisneros-Estupiñán 2012, p. 142); también es indispensable el manejo de otros elementos que no son propios del texto escrito sino de la oralidad, como por ejemplo, la seguridad, la claridad en la expresión, el uso adecuado de la lengua oral, el respeto, la cordialidad con los asistentes, etc.

Nuestro proyecto tiene su punto de partida, precisamente, en el reconocimiento de la necesidad de profundizar en el estudio de la oralidad en el nivel universitario, como una competencia fundamental que debe desarrollarse a la par con las habilidades de lectura y escritura. En otros espacios (Andrade, M. y Muñoz-Dagua, C. (2004)), hemos reivindicado la necesidad de investigar, dentro de los actuales contextos educativos, no solo las dificultades para leer y para escribir de los estudiantes, sino también los problemas para expresarse con fluidez y adecuación en exposiciones, disertaciones e intervenciones en las aulas de clase y demás escenarios académicos.

En este contexto, en el marco de la Lingüística Sistémico-Funcional, desarrollamos una investigación de carácter exploratorio, que retoma la Teoría de la Valoración (Martín, 2000), para analizar e interpretar las manifestaciones orales que se dan en el aula universitaria, con el fin de construir una metodología para evaluarlas, detectar dificultades y plantear estrategias de interacción que mejoren y enriquezcan los procesos discursivos en este espacio educativo. El artículo es un avance del proyecto "La oralidad en el aula universitaria. Una propuesta didáctica discursiva", que actualmente se adelanta en dos universidades colombianas: Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca (Bogotá) y Universidad Tecnológica de Pereira (Pereira).

El análisis se basa en veinte grabaciones de exposiciones realizadas por estudiantes de las facultades de Administración y Economía, y de Ingeniería, en las cuales se identifican las dificultades que presentan para conseguir la explicación, mantener el contacto con el auditorio y negociar un espacio de diálogo en el aula de clases. Algunos indicios recurrentes en la evaluación del problema se concentran en la falta de planeación del discurso, la transmisión incoherente y desorganizada de mensajes, el uso de barbarismos, las dificultades para acompañar la expresión verbal con lenguajes gestuales y corporales adecuados, las falencias cognitivas y semánticas cuando se trata de puntualizar conceptos, entre otros.

En la exposición, primero, hacemos referencia a la oralidad y sus peculiaridades en el orden lingüístico y textual en el discurso académico; en segundo lugar, reivindicamos la importancia de la Teoría de la Valoración (Martin, 2000) como un procedimiento metodológico oportuno para descubrir los problemas que se presentan en las interacciones orales en el aula de clase y proponer mecanismos tendientes a mejorar las prácticas discursivas. En tercer lugar, se presenta la ficha de registro con ejemplos de la inscripción de la Actitud, con los subsistemas de Afecto, Juicio y Apreciación en las exposiciones de los estudiantes.

La palabra hablada

Los textos que producen, intercambian o reciben los hablantes como unidad de sentido en uso, pueden presentarse de forma oral o escrita. En términos generales, se podría inferir que las diferencias entre el habla y la escritura se reducen a la sustancia utilizada para la expresión: sonido y figuras visuales, respectivamente. Sin embargo, cuando comparamos la apertura de una intervención de un estudiante en clase del tipo: "Ehhh… bueno, pues yooo voy hablar pues de lo de la lectura del ajedrez", difícilmente se puede admitir un inicio de este tipo en una construcción escrita. Este ejemplo supone que además de la sustancia existe una adecuación de la forma, es decir, de la elección de las palabras y las estructuras gramaticales para conseguir los objetivos propuestos en la comunicación. Luego, el medio, la forma y la función son elementos que, de acuerdo con Halliday (1994), se encuentran intrínsecamente unidos en la producción de textos orales y escritos.

Tanto la oralidad como la escritura conllevan distinciones desde el punto de vista lingüístico y textual: la atención y concentración de los sentidos en una y otra dependen no solo de lo que se quiere comunicar sino también del contexto situacional, esto es, todo acto de habla se da en unas condiciones diacrónicas (tiempo), diastráticas (culto-inculto), diafásicas (formal-informal) y diatópicas (argot-jerga), las cuales son relevantes para la interacción y la comprensión de los mensajes que se intercambian entre los hablantes. Aquí es importante aclarar que las circunstancias espacio-temporales no solo se reducen a los condicionamientos del tiempo actual (sincronía) sino que incluye la temporalidad histórica (diacronía).

Así, las propiedades de los discursos orales y escritos están determinadas por factores pragmáticos como el grado de conocimiento mutuo entre los interlocutores, las relaciones de simetría o asimetría frente al saber, el propósito de la interacción, la participación emocional, entre otros. Para el caso del discurso oral, que manifiesta las ideas, opiniones, sentimientos de una persona mediante la palabra hablada, el orador elige recursos como la descripción, la exposición, la narración y la argumentación para enfocar el tema, en correspondencia con la finalidad de su mensaje: informativa, explicativa o persuasiva.

En cuanto a las circunstancias, el discurso y los mecanismos utilizados para la interacción dependen del carácter de la relación entre los interlocutores, si es de confianza, por ejemplo, se genera un uso de la lengua de tipo informal mientras que si es de asimetría como sucede en las interacciones entre profesores y estudiantes se cambia hacia la formalidad. Este último caso es el que nos interesa analizar, esto es, el discurso que se produce en el ámbito académico, representado en charlas, exposiciones, intervenciones orales y disertaciones, orientadas a la formación profesional.

En términos generales, a continuación se puede apreciar las diferencias entre la escritura y la oralidad, en el marco académico.

En concordancia con estas particularidades de la oralidad, en las interacciones concretas de los estudiantes en la universidad es posible encontrar características en los planos fónico, morfosintáctico y léxico que dan cuenta del grado del lenguaje en acción, espontáneo, interactivo e informal. A partir de las transcripciones hechas a 20 exposiciones de estudiantes de diferentes carreras, acerca del texto "El ajedrez persa" de Carl Sagan (1998),4 seleccionamos algunos ejemplos para ilustrar las peculiaridades que presenta el discurso oral.

En el nivel fónico, se observan alargamientos recurrentes de sílabas (visirrrr, teeeexto, coooommooo, bueeennoo, aaasí, eeeste, quee, loooo, sooobreee, yyyy); pérdida o adición de sonidos en la pronunciación de las palabras (anticoncetivo, ovio, ...tonces, pa'quemasomeno), manejo de recursos de entonación para dar énfasis a ciertas partes de la exposición con pronunciación marcada y exclamaciones (mu-y tris-te; ¡vamos!) y sonidos paralingüísticos como (ahhhh…, ehhh…, ummmmm…, já…, psss…).

En el plano morfosintáctico, los estudiantes utilizan conectores pragmáticos del tipo ¿sigo así?, ¿sí?, ¿quee? bueno, pues, claro, entonces, o sea… intensificadores (estoy nervioso, ya terminé) o atenuantes (qué triste). Por su parte en el nivel léxico se perciben modismos y expresiones hechas y lenguaje coloquial (era muy jarto… haberpues muchos ya han hablado que las matemáticas porque las utilizamooss todos los días bla bla bla… quisiera empezar hablando…).

En el plano textual, se encuentra la desorganización de las partes del discurso, la cual se evidencia en la ausencia de conectores que articulen la apertura, el desarrollo y el cierre, fundamentada en una gramática no estándar, compleja y con baja densidad léxica. De este modo, en las exposiciones se presentan cambios frecuentes de tema, presencia de rodeos explicativos, reelaboraciones (digo, bueno, o sea, haber…) y autocorrecciones (perdón, matemáti, ma-te-má-ticas…), alto grado de redundancia (ehhh… y el rey… el rey y el visir…ambos pues…), repeticiones, falta de concordancia y ausencia de marcas gramaticales, sencillez en la construcción de las oraciones y en el manejo del léxico.

Este tipo de hallazgos en el discurso oral de los estudiantes, aparte de ser indicativos de las propiedades que le corresponden a la lengua hablada, permiten justificar la necesidad de replantear el lugar del discurso oral, de tipo académico, en el aula universitaria. Consideramos que más allá de los errores de dicción causados en algunos casos por el nerviosismo y la falta de experiencia en la presentación frente al público, las transcripciones de las grabaciones muestran que la oralidad debería ser una competencia por desarrollar a la par con la escritura y la lectura en la universidad. Los supuestos que subyacen acerca de enfatizar en el texto escrito en la enseñanza superior, ha llevado, de alguna manera, a considerar la oralidad como una habilidad que no requiere ser estructurada, delineada y refinada pues el habla es connatural a los seres humanos.

De allí que en el marco del proyecto "La oralidad en el aula universitaria. Una propuesta didáctico discursiva", que actualmente desarrollamos desde el grupo de Estudios del Lenguaje y la Educación conformado por investigadores de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca y la Universidad Tecnológica de Pereira en Colombia, nos hemos propuesto rescatar la oralidad como una competencia fundamental que la universidad debe fomentar para el desarrollo de las habilidades lingüísticas y comunicativas que le permitan al futuro profesional construir su propio discurso. La comunicación oral es una condición básica de la vida laboral contemporánea: saber hablar, saber intervenir en una reunión, hacer una ponencia, preguntar de manera adecuada, debatir una idea, presentar un argumento, dar una entrevista de trabajo, exigen una preparación en el contexto de la formación universitaria (Muñoz-Dagua, Andrade y Cisneros-Estupiñán, 2011).

En este sentido, considerar que el estudiante tiene las competencias disciplinares y socioculturales suficientes para salir al mundo laboral supone el conocimiento de los instrumentos retóricos para asumir posturas frente al contenido experiencial de sus exposiciones, juicios y propuestas, hacia sus interlocutores y hacia la heteroglosia del contexto intertextual en el cual actúan. En otras palabras, cuentan con las habilidades discursivas necesarias para integrar de manera adecuada, medio, forma y función y, sobre la base de sus propósitos comunicacionales, conseguir credibilidad, integridad y eficacia en la consecución de los objetivos en juego en el contexto situacional.

Hoy, cuando las tecnologías de la información y la comunicación invaden nuestra cotidianidad y a veces nos dejan sin el sonido de la palabra (Muñoz-Dagua, 2014), más que en otra etapa, se necesita rescatar la oralidad como forma primaria de memoria del pensamiento y de la civilización; ya Walter Ong en su clásico Oralidad y escritura (1982/1993) explicó cómo con la primera tecnología de la palabra el hombre fue capaz de reconstruir su historia y mantener la sociedad, el vínculo y la comunicación con sus congéneres. A ese reto le apuntamos con nuestro proyecto.

La función interpersonal y la teoría de la valoración

El modelo que asumimos para el análisis de la oralidad en el aula universitaria es el de la Lingüística Sistémico Funcional (Halliday, 1994), en particular, los desarrollos de la metafunción interpersonal, con la Teoría de la Valoración y sus categorías de Actitud, Compromiso y Gradación (Martín, 2000). Tal como se ha expresado, a partir de las propiedades del discurso oral, este implica el uso de una serie de recursos que comprometen la presencia reiterativa de formas evaluativas que expresan la actitud del orador frente a sus proposiciones y propuestas.

El énfasis sobre el carácter dialógico de la comunicación humana y el reconocimiento de los mecanismos que utilizan los hablantes para expresar sus actitudes y dar fuerza, énfasis y credibilidad a sus mensajes, hacen de la teoría de la Valoración una herramienta teórica y metodológica práctica y eficaz para analizar los mecanismos utilizados por estudiantes y docentes para la construcción de su discurso y proponer una estrategia didáctica que, desde las cátedras de comunicación y talleres de lectura y escritura, coadyuve a mejorar las prácticas discursivas orales en el aula universitaria.

En el marco de la Lingüística Sistémico-Funcional (LSF), la Teoría de la Valoración (White, 2005 describe y explica los recursos lingüísticos que utilizan los hablantes para expresar, negociar y naturalizar determinadas posiciones intersubjetivas que son, en última instancia, ideológicas. Esta apertura hacia la exploración de los mecanismos lingüísticos que expresan la presencia de sentimientos y actitudes en los discursos permite evidenciar los fines retóricos que llevan a los hablantes a asumir posturas frente al contenido experiencial de sus enunciados, hacia sus interlocutores y hacia la heteroglosia del contexto intertextual en el que operan sus textos.

Para el análisis textual, la Teoría de la Valoración, de acuerdo con White (2005) se ocupa de los recursos léxico-gramaticales, de Actitud, Compromiso y Gradación utilizados en los discursos en contextos específicos. El primer Sistema de Actitud, alude a los valores que los hablantes comunican en sus juicios y las respuestas emocionales y afectivas que asocian a los participantes y los procesos con los sistemas de valores culturalmente determinados. La Actitud abarca tres regiones semánticas: la emoción, la ética y la estética, que se identifican respectivamente con los subsistemas de Afecto, Juicio y Apreciación. El Afecto caracteriza los fenómenos en relación con las emociones, el Juicio describe el comportamiento humano en correspondencia con el conjunto de normas sociales y hace referencia a la evaluación moral de la conducta, y la Apreciación se encarga de la evaluación de objetos y productos en relación con principios estéticos y otros sistemas de valor social.

El Sistema de Compromiso incluye los recursos por medio de los cuales la voz textual se posiciona intersubjetivamente. Según White (2004), el lenguaje posiciona a los hablantes y sus textos dentro de la heterogeneidad de posturas sociales y de concepciones del mundo que operan en cualquier cultura. El discurso refleja una determinada realidad social o una posición ideológica. Cada significado dentro de un texto o discurso ocurre en un contexto social, donde podrían haberse elegido otros significados alternativos o contrarios. Obtiene su importancia y su significado social por las relaciones de divergencia o convergencia que establece en relación con esos significados alternativos. Las principales opciones en el sistema de Compromiso se ubican en dos dimensiones contrapuestas: la Monoglosia y la Heteroglosia.

El tercer sistema, Gradación, hace referencia a los valores por medio de los cuales los hablantes gradúan (aumentan o disminuyen) el impacto interpersonal, la fuerza o el volumen de sus emisiones y regulan (desdibujan o agudizan) el foco de sus categorizaciones semánticas. Las dos categorías principales de la Gradación son la Fuerza y el Foco.

La tabla 2 presenta en su conjunto los tres sub-sistemas de Valoración, con sus respectivas categorías de análisis:

En este trabajo, tal como se precisa en el título, por razones de extensión, solo presentamos los recursos para la inscripción de la Actitud en las exposiciones orales de los estudiantes, con los sub-sistemas de Afecto, Juicio y Apreciación. Queda pendiente para una comunicación futura, el análisis del Compromiso y la Gradación.

Los recursos de la valoración en exposiciones orales

La recolección de la información se llevó a cabo mediante una ficha de registro de las intervenciones orales de los estudiantes. Antes de pasar al análisis, apuntamos los criterios básicos para la selección del corpus.

En primer lugar se tuvo en cuenta que el corpus estuviera compuesto por la transcripción de las exposiciones hechas por los estudiantes en las sesiones de un componente temático específico. Este lineamiento se corresponde con el objetivo de caracterizar el discurso en su contexto de uso y realizar un análisis con los directos implicados en el proceso.

Aquí es fundamental tener en cuenta que el discurso oral hace referencia al registro de la palabra hablada en un lugar y en unas circunstancias específicas, con el fin de expresar ideas, sentimientos a otras personas o comunicar conocimientos a un auditorio con el propósito de convencer de unas ideas específicas y, posiblemente, contribuir a la formación de los oyentes. En consecuencia, en el discurso oral a la riqueza del contenido es necesario agregar el manejo adecuado del léxico, la adecuación del lenguaje y el uso de códigos paralingüísticos que refuerzan la presentación de la información.

En segunda instancia, y como consecuencia del primer lineamiento, la focalización del análisis se realizó en los lugares donde aparece directamente la voz del estudiante. Dado que el discurso oral académico es un espacio de interacción entre distintos agentes de producción y trasmisión del saber, en los que actúa una encrucijada de voces, se acude a la exposición del estudiante por lo que este representa en el aula de clase y como principal protagonista en el desarrollo de la investigación sobre oralidad: por un lado, el estudiante es un actor en proceso de construcción de su propio discurso y, por otro, el objetivo de este trabajo es identificar los hábitos y actitudes que asumen los estudiantes en el manejo del discurso oral.

En tercer lugar, la elección del texto base se hizo intencionalmente, acorde con los objetivos planteados para un componente del currículo de los estudiantes. Las grabaciones se realizaron en el marco de la cátedra de Metodología de la Investigación. Acorde con los contenidos del componente temático, se seleccionó el ensayo "El ajedrez persa" de Carl Sagan (1998), texto que explica la importancia de la notación exponencial y, en general, del conocimiento cuantitativo para conocer y comprender las relaciones de los fenómenos naturales y dar explicación a los problemas de la ciencia y la sociedad.

Como criterio cuarto, la presentación de los estudiantes se realizó con base en tres consignas: primera, presentación del contenido, teniendo en cuenta la importancia de los planteamientos del texto sobre la formación del investigador; segunda, organización de la exposición en introducción, desarrollo y conclusión; y tercera, duración de la puesta en escena de máximo cinco minutos. Coherente con estos lineamientos, para la transcripción se utilizaron fichas en las cuales se incluyó un código o número para cada expositor.

De acuerdo con las categorías establecidas por Martin (2000) y White (2005), presentamos a continuación la inscripción del Afecto en las exposiciones de los estudiantes. Como se puede advertir en nuestro corpus de trabajo, expresiones tales como "Este texto me pareció muy interesante puesto que básicamente se basa en las matemáticas…"(20),5 "Esta teoría me pareció muy aprovechativa para mí porque así noté mucho más fácil entender el tema" (20), permiten corroborar que los recursos léxico-gramaticales que manifiestan la felicidad e infelicidad, seguridad e inseguridad y la satisfacción e insatisfacción del orador están presentes en los discursos en el aula de clase universitaria (tabla 3).

El Afecto puede también clasificarse como autoral (correspondiente a la primera persona) y noautoral (para la segunda y tercera personas). En el primer caso, los expositores en su presentación manifiestan indican cómo han respondido emocionalmente a la persona, cosa, situación o evento que se evalúa y asumen la responsabilidad por esa evaluación. La función retórica más evidente de este uso del Afecto es indicar una posición actitudinal hacia lo que desencadena la emoción y lograr mediante la expresión de una respuesta emocional, establecer una empatía con los interlocutores para que acepten, comprendan, o al menos simpaticen con su reacción emocional, como ocurre en:

    Yo voy a empezar por la conclusión que dio el autor eeeen ese ejerciciooo que me parecio muy importante que explica…pues mucchoos conocíamos lo que es el sida... (6)

En el Afecto no autoral, se presentan las emociones a través de los personajes que hacen parte de la temática de la exposición:

    El rey quedó tan fascinado con este juego que se trataba de matar al rey oponente… quedó tan fascinado que queería darle como una premiación… como un pago… (1)

De igual modo, los expositores manifiestan sentimientos de gratitud y estimación hacia sus compañeros, con frases como locuciones como: "eeehhh, muchas gracias que estén muy bien…" (5), la cual aparece como fórmula de cierre en varias fichas; "¡Buenos días!, mi nombre es […] Pertenezco a la clase de metodología de la investigación, en esta oportunidad ehhhhh hoy les voy a hablar del ajedrez persa" (18); "Esta lectura yo creo que cualquier persona la puede entender, no sólo es para personas universitarias sino que a los papás de nosotros se las podemos pasar…" (21).

Otros recursos que manifiestan el Afecto son los adverbios que señalan circunstancias de modo: alegremente, tristemente, lamentablemente, entre otros y también se utilizan adjetivos que expresan emoción (feliz/triste).

En cuanto al Juicio, es decir, las normas sobre cómo deben y no deben comportarse las personas y pautas sociales que se ponen en juego en la interacción, a continuación se presenta algunos ejemplos de las evaluaciones de los estudiantes con base en las categorías de Martin y White, (tabla 4).

Con respecto a los valores de la Apreciación, mediante los cuales se evalúan artefactos, textos, constructos abstractos como planes y políticas, así como objetos naturales o manufacturados; se ilustran enseguida las categorías encontradas en el corpus (tabla 5).

Con estos ejemplos se puede evidenciar que las elecciones que hacen los estudiantes para hacer su exposición frente a sus compañeros contienen gran cantidad de recursos para la Actitud, con ellos el orador mantiene el contacto con el auditorio y apela a imágenes que comparte con su círculo de interacción. En estos casos, vale la pena reflexionar hasta dónde se recrea el conocimiento en las intervenciones orales, cómo construye el estudiante su discurso y qué recursos utiliza para diferenciar su voz de la de los autores que recrea en sus exposiciones.

Así mismo, junto al Afecto, el Juicio y la Apreciación que manifiestan los oradores en sus intervenciones, aparecen recursos relacionados con el sistema de Compromiso y de Gradación que enfatizan algunas valoraciones, le dan fuerza a las explicaciones y gradúan en términos de cantidad o cualidad los conceptos, los cuales ameritan un análisis aparte.

Con el sistema de Actitud, podemos detallar entonces de qué modo y con qué fines retóricos los estudiantes adoptan posturas actitudinales hacia el contenido experiencial de sus enunciados (los temas), hacia el público (formas con las cuales establece contacto) y cómo se acerca o se distancia de otras voces que operan en sus enunciados y textos. En ese sentido, el estudio de la presencia reiterativa del lenguaje evaluativo en el corpus de referencia brinda, de manera importante, elementos para diseñar una propuesta que permita preparar a los estudiantes para que tengan un mayor conocimiento de los recursos disponibles en el sistema lingüístico y pragmático que les ayuden a mejorar su discurso.

Tal como se advierte en el análisis, en los indicios del Afecto, el Juicio y la Apreciación son evidentes las dificultades que se presentan en las exposiciones de los estudiantes: transmisión incoherente y desorganizada de mensajes, uso desmedido de barbarismos (redundancias, pleonasmos, reiteraciones, retruécanos, muletillas entre otras); deficiencias estructurales de los discursos, dificultades para acompañar la expresión verbal con lenguajes gestuales y corporales adecuados, falencias cognitivas y semánticas a la hora de hacer precisiones, expresar una pregunta e intervenir en el acto pedagógico.

Este tipo de análisis permite reconocer las dificultades que se tienen en la elaboración del discurso oral en el aula: coadyuva a reflexionar no sólo en la preparación del estudiante en los contenidos sino también en los recursos que utiliza para llegar a la audiencia. Luego, conseguir aspectos fundamentales como credibilidad, eficacia e integridad, además de graduar el manejo de la voz, lograr los usos adecuados de las expresiones y ganar la adecuación de la lengua al contexto de situación en exposiciones, disertaciones, participaciones y disentir en intervenciones académicas implica valorar la oralidad como estrategia fundamental en la formación del discurso académico.

A modo de cierre

La pregunta que guía nuestra investigación se relaciona con la manera de aprovechar la expresión oral como estrategia didáctica en el aula de clase de los universitarios. Para encontrar claves que nos lleven por un camino acertado y nos permitan ofrecer una propuesta que responda a las características reales de los discursos de los universitarios hoy, hemos examinado las manifestaciones orales en un corpus específico. En el sistema de Actitud, con los subsistemas de Afecto, Juicio y Apreciación, hemos advertido las dificultades de los estudiantes para exponer acerca de un tema de ciencia, las inconsistencias que presentan a la hora de recordar datos claves y hacer definiciones.

Así mismo, destacamos ejemplos en los cuales se reiteran palabras, se dan redundancias y simplemente se hacen señalamientos y afirmaciones que no, necesariamente, están sujetas a las temáticas ni a la realidad. Desde este enfoque, consideramos que el trabajo sobre el discurso oral en la universidad puede ayudar en la formación de profesionales con habilidades para confrontar su propio discurso frente al público y desarrollar competencias comunicativas, propositivas, argumentativas e interpretativas que aseguren su mirada crítica y autónoma frente al contexto escolar, familiar y social.

Tal como queda explícito con el análisis discursivo, en las interacciones orales de los estudiantes hace falta corregir errores de dicción, explicar con precisión, exponer con claridad, discutir con argumentos, disentir con evidencias, evaluar con objetividad, cuestionar con rigor y hablar con fluidez.

En este contexto, consideramos que la Teoría de la Valoración, ofrece un marco teórico y metodológico adecuado para analizar los recursos que efectivamente se eligen en las interacciones en el aula para conseguir la explicación, mantener el contacto con los lectores y negociar un espacio de diálogo. El análisis, de hecho, proporciona datos claves para explicar las razones por las cuales resultan más eficaces algunas estrategias de interacción que otras en las dinámicas de enseñanza-aprendizaje e indagar, argumentar y proponer una estrategia didáctica que permita integrar el estudio de las funciones, reglas, convenciones, estilo, método, enfoque, roles de los interlocutores, valores y representaciones culturales en las prácticas orales en la universidad, con el fin de fortalecer el discurso académico y profesional de los estudiantes en formación.

Como dice Colombi (2000), una alfabetización disciplinar avanzada requiere saber seleccionar los recursos semióticos adecuados y dominarlos en contextos sociales específicos, acorde con las expectativas de los usuarios, hablantes y oyentes. En este sentido, acceder a la comunidad discursiva disciplinar implica superar el discurso básico, para apropiarse del conocimiento y expresar tal capacidad en la habilidad oral, en este caso, para la estructuración sistemática del discurso, la construcción de argumentos, la destreza en la formulación de las críticas y la disposición para integrar las tecnologías de la información y la comunicación a la función de construir, compartir y socializar el conocimiento.


Notas

4 En la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, los estudiantes pertenecen a la carrera de Tecnología en Asistencia Gerencial de la Facultad de Administración y Economía, y en la Universidad Tecnológica de Pereira pertenecen a Ingeniería Eléctrica y Licenciatura en Español y Literatura.
5 El número al final de las citas encerrado en paréntesis indica el
código de la ficha del expositor.


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