Educación carismática

  • Max weber
Publicado
2018-02-23

Cuando la calificación carismática ha alcanzado una cualidad impersonal, que puede ser transmitida por varios medios y en primer lugar por medios puramente mágicos, ha dejado de ser un don personal que puede ser comprobado y demostrado pero no transmitido ni adquirido, para convertirse en una capacidad que, en principio, puede enseñarse y aprenderse. De este modo, la calificación carismática puede llegar a ser objeto de educación, aunque no en la forma, inicialmente, de una instrucción racional empírica, dado que las capacidades heroicas y mágicas se consideran como innatas; sólo si se hallan en estado latente, estas capacidades pueden activarse mediante una regeneración de toda la personalidad. Por lo tanto, el verdadero propósito de la educación carismática es la regeneración, es decir, el desarrollo de la cualidad carismática, y la comprobación, confirmación y selección de la persona calificada. [Los elementos de la educación carismática son:] aislamiento del ambiente familiar y [ruptura] de todo lazo familiar (entre las tribus primitivas los novicios —epheboi— se trasladan a los bosques); invariablemente, ingreso en una exclusiva comunidad educativa; transformación total de la conducta personal; ascetismo; ejercicios físicos y psíquicos de las más diversas formas para despenar la capacidad para el éxtasis y la regeneración; comprobación permanente del nivel de perfección carismática mediante conmoción psíquica, tortura y mutilación (la circuncisión puede haber tenido su origen en tales prácticas ascéticas); por último, recepción ceremonial del graduado en el círculo de aquellos que han demostrado su carisma.

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weber, M. (2018). Educación carismática. Revista Colombiana De Educación, (40-41). https://doi.org/10.17227/01203916.7777