Hacia una conceptualización de los estilos de enseñanza

A CONCEPTUALIZATION of TEACHING STYLES

  • Maria Alexandra Rendón Universidad de Antioquia
Publicado
2013-05-13

El término estilos de enseñanza ha tenido diferentes significados dependiendo de la utilización que le han dado los estudiosos del tema y, por tanto, su empleo ha sido polisémico, asunto que es común a muchos otros términos, sobre todo de las ciencias sociales y humanas.

En este artículo se presentan algunas explicaciones sobre los estilos de enseñanza, asimismo se asume una posible conceptualización y se abordan algunas variables y asuntos que pueden servir de sustento para la identificación de los estilos de enseñanza.

Palabras clave: Teaching styles, teaching, learning, know-how, communication. (en)
Estilos de enseñanza, enseñanza, aprendizaje, saber hacer, comunicación. (es)
Maria Alexandra Rendón, Universidad de Antioquia

Doctora en Ciencias pedagógicas. Profesora de la Universidad de Antioquia. Correo electrónico: alexa.rendon01@gmail.com

Rendón, M. A. (2013). Hacia una conceptualización de los estilos de enseñanza. Revista Colombiana de Educación, (64), 175.195. https://doi.org/10.17227/01203916.64rce175.195

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Hacia una conceptualización de los estilos de enseñanza*

A Conceptualization of Teaching Styles

Rumo uma conceptualização dos estilos de ensino

María Alexandra Rendón Uribe**

*Artículo de divulgación producto de la investigación ''La educación de la competencia socioemocional y los estilos de enseñanza en la educación media del municipio de Caucasia'', financiado por la convocatoria de regionalización 2011 de la Universidad de Antioquia.
**Doctora en Ciencias pedagógicas. Profesora de la Universidad de Antioquia. Correo electrónico: alexa.rendon01@gmail.com

Recibido: 31/10/2012. Evaluado: 27/12/2012 - 14/02/2013


Resumen

El término estilos de enseñanza ha tenido diferentes significados dependiendo de la utilización que le han dado los estudiosos del tema y, por tanto, su empleo ha sido polisémico, asunto que es común a muchos otros términos, sobre todo de las ciencias sociales y humanas.

En este artículo se presentan algunas explicaciones sobre los estilos de enseñanza, asimismo se asume una posible conceptualización y se abordan algunas variables y asuntos que pueden servir de sustento para la identificación de los estilos de enseñanza.

Palabras Clave: Estilos de enseñanza, enseñanza, aprendizaje, saber hacer, comunicación.


Abstract

The term teaching styles has had different meanings depending on the use that scholars have given it, therefore, its use has been polysemic, an issue that is common with many other terms on all of the social and human sciences.

This article presents some explanations about teaching styles, as well as assumes a possible conceptualization and presents some variables and issues that can be useful in identifying teaching styles.

Keywords: Teaching styles, teaching, learning, know-how, communication.


Resumo

O termo estilos de ensino tem tido distintos significados dependendo do uso que os estudiosos do tema têm feito do mesmo e, pelo qual, seu uso há sido polissêmico, como também acontece com muitos outros termos, principalmente das ciências sociais e humanas.

Neste artigo apresentam-se algumas explicações sobre os estilos de ensino, igualmente assume-se uma possível conceptualização e abordam-se algumas variáveis e tópicos que podem servir como base para identificar os estilos de ensino.

Palavras chave: Estilos de ensino, ensino, aprendizagem, saber fazer, comunicação.


Introducción

En contraste con la noción general de estilo y las nociones particulares desarrolladas desde la psicología sobre estilos cognitivos y estilos de aprendizaje, ha surgido una extensión del concepto de estilos en el ámbito de la enseñanza, dicho concepto ha sido adoptado para referirse a las diferencias claramente identificables entre los profesores en relación con sus formas de enseñar. No obstante, la noción de estilo de enseñanza ha dado lugar a diversas interpretaciones. Al respecto, Lozano (2006) sostiene que es frecuente que un profesor tienda a enseñar de la manera en que le gustaría que le enseñaran a él, es decir, enseña como a él le gustaría aprender, en definitiva, enseña según su propio estilo de aprendizaje.

Camargo y Hederich (2007a), además de hacer un análisis de diferentes propuestas de conceptualización de estilos de en-señanza o estilos pedagógicos, formulan varios interrogantes que para nuestro caso son sumamente relevantes. Estos autores se preguntan:

¿No son suficientes las nociones que ya tenemos para describir las actividades de los profesores, como la de ''enfoque pedagógico o perspectiva didáctica'' para describir el comportamiento del profesor en el espacio del aula de clase?, ¿tiene esta noción sentido, interés o utilidad en el contexto de las investigaciones psicopedagógicas contemporáneas? (p. 32).

Después de hacer un análisis de la literatura que de forma explícita utiliza el término estilo pedagógico o estilo de enseñanza, estos autores afirman que existe la necesidad de desarrollo de conocimiento en este campo. Y continúan:

En particular es necesario clarificar las dimensiones utilizadas en las definiciones de las tipologías estableciendo, para cada una de ellas, sus condiciones diferenciadoras, su estabilidad temporal, su neutralidad valorativa y su co-ocurrencia con las otras dimensiones utilizadas. Estos aspectos han tenido poca atención por parte de los investigadores en el campo (p. 39).

Concluyen entonces los autores que la pregunta por el concepto de estilo de enseñanza sigue abierta al debate y sigue motivando investigaciones en el campo de la educación.

La anterior ilustración permitió reafirmarnos en la idea de desarrollar una línea de investigación que indagara por los estilos de enseñanza e insistir en la búsqueda de precisiones que integren aspectos diferenciadores en el campo específico del estilo de quien enseña. Por tanto, a continuación se presentarán algunas explicaciones sobre los estilos de enseñanza que han servido de sustento para establecer los criterios que deben considerarse para la identificación de estos.

Los estilos de enseñanza, definiciones

El asunto de los estilos de enseñanza ha suscitado bastantes reflexiones en el ámbito académico; la expresión estilos de enseñanza aparece en la literatura pedagógica más vinculada a los trabajos de Bennett (1979), pero Grasha (1996) y otros han desarrollado importantes aportes. Por lo que se puede rastrear, el término ha tenido diferentes acepciones con respecto a la utilización que le han dado los diferentes estudiosos del tema y, por ende, su empleo ha sido polisémico, asunto que es común a muchos otros términos, sobre todo de las ciencias sociales y humanas (Rendón 2010a, 2010b). Es de destacar que algunos confunden u homologan el término estilo de enseñanza con términos como método o forma de enseñanza, modelo didáctico o docente, práctica docente, enfoque, quehacer docente, entre otras muchas denominaciones. Sicilia y Delgado (2002) exponen algunas de las razones para que se dé esta diversidad:

  • Las traducciones de publicaciones provenientes de otros idiomas hacen que se pierda el sentido original o que en nuestro idioma se tengan diferentes matices.
  • Cuando un término que se usa por costumbre, se incurre en el uso indiscriminado y coloquial del mismo.
  • A veces se acuña un término sin una construcción terminológica rigurosa y el autor se da a la tarea de defender a ultranza el término propuesto.
  • Determinadas acepciones son acogidas y visibilizadas desde la corriente, doctrina o escuela donde se ubique el autor; puede darse el caso que desde otra corriente no sean tenidas presente, por tanto, el término no existe, lo que determina que se tenga que buscar otro término que lo reemplace al hacer referencia a él y al hablar desde la perspectiva de la segunda corriente.

A pesar de las razones anteriores, es preciso mostrar parte de la variedad de definiciones que existen y de los aportes conceptuales que han hecho algunos estudiosos del tema:

Como se puede apreciar, son variadas las denominaciones que reciben los estilos de enseñanza. En términos generales, los autores definen los estilos de enseñanza teniendo en cuenta variables relacionadas con la personalidad, el comportamiento, el conocimiento y las concepciones implícitas o explícitas que tiene el profesor sobre la enseñanza y el aprendizaje o la combinación entre ellas. A continuación se enumeran algunos términos relacionados con sus respectivas frecuencias o número de veces que se repite cada una de ellas.

Los términos forma (14), modo (8), manera (6) son los que más se repiten, también se alude a método (3); sin embargo, para nuestro caso es más relevante hablar de conjunto (4) o de formas, modos o maneras en plural, pues como se podrá apreciar más adelante (apartado siguiente) son varios los componentes de los estilos que hacen parte de este constructo. Junto con estos hay términos que hacen pensar en la posible generalidad de los estilos: común (1), fundamentales (1), generales (1), modalidades (2), modelos (2). Se alude también a términos genéricos que implican acción/acciones (3), actuación (2) o actividad (1). En esta misma línea, hay otros que implican un desempeño social como comportamientos (4), conductas (2), actitudes (2), complejo entramado de comportamientos (1).

Contrario a lo anterior, otros autores aluden a la especificidad de los estilos como formas personales; al respecto se utilizan términos como: adaptaciones (3), adopciones (7), características (5), patrones (1), rasgos (1), repertorio (2), sello (2) del profesor (1), de cada docente (1), esencial (1), específica (1), particular (4), peculiar (3), personal (4), precisa (1), preferencia (1), preferida (1), propia (3), tendencia (1), típica (1), unitarias (relativamente) (4). En otro orden, se alude a que los estilos implicarían una estructuración o un proceso de orden cognitivo; como ejemplo de ello están las denominaciones: conclusiones (1), construcción (1), construcción simbólica (1).

Llama la atención que en algunas de las definiciones hay una característica que se refiere a un posible carácter estable de los estilos; al respecto, los autores hablan de la estabilidad (relativa) (2) o de casi inmutabilidad (2).

De forma particular, se alude a que el estilo del docente se manifiesta en acciones como: acercarse al aprendiz o vincularse con los alumnos, ejercer el rol, actuar en el aula (3), hacer (2), llevar la clase, expresión (verbal y no verbal) (4), educar, enseñar (2), utilizar los recursos didácticos, organizar, interactuar y evaluar.

Esto nos introduce a otros quehaceres o funciones que aparecen explícitas en dichas definiciones:

  • Adaptar la enseñanza al contexto, los objetivos, el contenido.
  • Aplicar el método.
  • Asumir la mediación pedagógica.
  • Caracterizar prácticas educativas.
  • Clasificar y analizar los comportamientos.
  • Conducir/dirigir/planificar/supervisar el proceso de enseñanza.
  • Contribuir a la formación/contribuir al desarrollo de estudiantes.
  • Formar correctamente.
  • Corregir.
  • Dirigir y configurar los modos de educar.
  • Elaborar el programa.
  • Evaluar.
  • Impartir los contenidos.
  • Inducir el aprendizaje.
  • Instrucción y gestión en el aula.
  • Interactuar con los estudiantes.
  • Interrelacionar experiencias educativas, personales y sociales.
  • Llevar a los alumnos al conocimiento.
  • Mediar procesos de enseñanza-aprendizaje.
  • Optimizar la praxis educativa.
  • Organizar la clase.
  • Orientar la labor.
  • Pensar el proceso educativo/la enseñanza.
  • Poner en juego conocimientos y otros.
  • Preparar la actividad académica.
  • Presentar la información.
  • Presentar la materia.
  • Propiciar aprendizajes, actitudes y valores.
  • Proporcionar dirección al aprendizaje y la enseñanza.
  • Realizar la práctica.
  • Relacionarse con los alumnos.
  • Responder al compromiso.
  • Tomar o adoptar decisiones.

Desde cada definición, los autores coinciden en afirmar que el estilo favorece el acto de pensar y lleva a reflexionar sobre el proceso educativo y la forma como se interactúa en el aula de clase, lo que implica autoevaluar sistemáticamente el comportamiento como docentes para direccionar eficazmente la enseñanza y el aprendizaje. En esta reflexión se han de incluir los contenidos de la asignatura, los objetivos y el conocimiento que tienen ambos personajes del proceso educativo, entre otros. Dichos aspectos contribuyen a re-significar el sentido que el docente le atribuye a su labor. Estos aportes sobre los estilos indican que ellos posibilitan la optimización de la praxis educativa, y para ello deben partir de los factores y necesidades de los estudiantes, de forma tal que el proceso educativo y pedagógico atienda a los actores que hacen parte de la realidad institucional.

Visto de forma similar, Weber (1976) se refiere a los estilos de enseñanza a partir de cuatro interrogantes que han de hacerse los profesores, en cuyas respuestas revelarán aquellos modelos que dan cuenta de su actividad docente. Estas preguntas son: ¿Qué piensa de la finalidad de la educación? ¿Cómo debe trasmitir la información que posee? ¿Qué deben hacer los alumnos con la información que han adquirido? Y ¿cuál es el escenario más idóneo para estos desarrollos?

A partir de las anteriores consideraciones, y retomando a Lozano (2006), se plantean, a manera de resumen, los siguientes principios sobre los estilos:

Los estilos son preferencias en el uso de las habilidades, pero no son habilidades en sí mismas (...)

La gente tiene perfiles (o patrones) de estilo, no un solo estilo: hay una predominancia de un cierto estilo, lo cual no quiere decir que un sujeto no manifieste características de otro.

Los estilos son variables de acuerdo con las tareas y las situaciones (...)

Las personas difieren en su flexibilidad estilística (...)

Los estilos pueden variar a lo largo de la vida.

Los estilos pueden ser mensurables (...) Cada autor o grupo de autores que han desarrollado una teoría sobre estilos (cognitivos, de aprendizaje, enseñanza y pensamiento) han incluido un instrumento que permite identificar los estilos mencionados en dicha teoría (...)

Los estilos pueden enseñarse (...)

Los estilos valorados en un momento o lugar específicos pueden no serlo en otros.

Los estilos son neutrales: no hay estilos mejores o peores, es una cuestión de enfoque, cada estilo tiene su valor agregado y su propia utilidad para las actividades específicas (...)

A veces confundimos los patrones estilísticos con los niveles de habilidad. Las características de un estilo pueden identificarse en otras personas cuando se identifican en uno mismo (...) (pp. 19-23).

Con base en lo anterior, se puede afirmar que los estilos de enseñanza:

Son modos, formas, adopciones o maneras particulares y características de pensar el proceso educativo y de asumir el proceso de enseñanza aprendizaje en un contexto específico que se manifiestan en actitudes, comportamientos, acciones, procedimientos, actividades que se ponen en juego en la praxis docente en función de aspectos como: ambiente de aula, relación, interacción, socialización y orientación de los estudiantes; organización, preparación o planificación de la actividad académica; presentación de la información, métodos de enseñanza, dirección, conducción y control del proceso de enseñanza aprendizaje, dirección de las tareas y evaluación. Estos son producto de supuestos, principios, creencias, ideas y conceptos subyacentes a las prácticas pedagógicas que pueden ser más o menos conscientes (Rendón, 2010a, p. 7).

Pese a algunas de las conceptualizaciones, si bien hay aspectos de los estilos que son individuales y muy estables, sobre todo los referidos a la interacción en el aula, el estilo de enseñanza es un asunto dinámico, pero su reconfiguración depende de cada docente según el contexto, atendiendo además a los éxitos y fracasos obtenidos en su experiencia.

Consideraciones para la identificación de los estilos de enseñanza

Como se veía en el apartado anterior, son múltiples y variadas las funciones que se les atribuyen a los estilos de enseñanza. Para profundizar acerca de los criterios y aspectos que han sido considerados para identificar los estilos, vale la pena presentar de nuevo una compilación de diversos autores y sus aportes al respecto.

Como se puede estimar, hay algunos criterios que son más acogidos por los investigadores y estudiosos del tema; de igual forma, los autores consideran una gran variedad de criterios que pueden ser agrupados de varias maneras. Al respecto, Callejas (2005, p. 36) plantea cuatro dimensiones esenciales para los estilos pedagógicos:

El saber: hace referencia al dominio de la disciplina que se enseña, a las capacidades para investigar y construir conocimiento pedagógico y didáctico sobre la disciplina y al sistema de creencias que ha elaborado desde su experiencia educativa (...).
El saber hacer: implica el sentido y la significación de la práctica docente y los procesos de construcción que hace el profesor como parte de su historia de vida y de su proyecto docente (...).
El saber comunicar: tiene que ver con las interacciones en los procesos de enseñanza y aprendizaje, en los que intervienen unos actores, profesor y estudiantes, que intercambian significados y experiencias y participan en contextos comunicativos (...).
El saber ser: se relaciona con la responsabilidad del docente de contribuir a la formación integral del estudiante desde una práctica que involucre valores y en la que es necesaria la toma de conciencia de la importancia del currículo oculto en la formación de los educadores (...).

Con base en lo anterior, y para nuestro caso, se acogen los siguientes criterios y en ellos las siguientes consideraciones:

En el saber:

  • La concepción del aprendizaje hace alusión a:
    • La forma como se conciben las equivocaciones o errores y si se aceptan como parte del proceso formativo de los estudiantes o son penalizados.

    • Las consideraciones sobre el conocimiento, búsqueda o transmisión del conocimiento.

    • Las formas de aprender.

    El papel del docente y del estudiante. Acá se indaga por:

    • El rol del estudiante frente al conocimiento.

    • La responsabilidad de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

    • La motivación como uno de los componentes importantes para el éxito en el proceso educativo docente.

    • La participación del estudiante en la clase.

    En el saber hacer, se acogen:

  • El control del proceso y consideración de la disciplina. En este caso, está constituido por:
    • La interlocución en el proceso enseñanza-aprendizaje.

    • La dirección de tareas en el aula, orientación, supervisión de asignaciones o toma de decisiones.

    • El papel de las preguntas, el tipo de interrogantes y si estos corresponden al profesor o a los estudiantes.
  • El manejo del contenido/formas de organización/métodos de enseñanza. Hacen referencia a:
    • Las estrategias, herramientas o acciones educativas que implican la utilización y organización de unos recursos materiales y la realización de unas actividades determinadas.

    • Los métodos de enseñanza: el método hace alusión a un planteamiento general de la acción pedagógica de acuerdo con unos criterios determinados y teniendo en cuenta determinadas metas educativas.

    • Las relaciones didácticas, organización, secuencia y presentación de la información que el alumno debe adquirir.

    • La planificación.

    • Los objetivos y metas/evaluación. Se incluyen aquí:

    • Los procedimientos de valoración y evaluación.

    • Los propósitos educativos, metas educativas y propósitos pedagógicos.

    En el saber ser:

  • Acción personal/interacción alumno-docente. Acá se consideran:
    • La forma de actuar, orientación, personalización de los procesos de enseñanza.

    • Los vínculos entre docente y estudiantes: la interacción comunicativa, las relaciones y equilibrio personal y colectivo que se establecen en el aula de clase.

    • El clima de clase, el respeto por la particularidad de los estudiantes, la diversidad, la cooperación, la creatividad y la comprensión individual.

    Tal como se ve, los estilos de los docentes tienen un carácter inicial de singularidad, pero se articulan a factores de tipo social y cultural que complejizan aún más la diversidad expresada en las aulas de clase. De acá que el estudio sobre los estilos de en-señanza deba articularse necesariamente al proceso interactivo de enseñanza-aprendizaje en el salón de clases, escenario donde surgen las diferentes actividades básicas para el proceso de trasformación de los estudiantes y de los docentes. Esta tendencia considera la importancia de un proceso básico: aprender, pero debido a la complejidad de este proceso, también la enseñanza tiene un grado de dificultad.

    Cada persona, incluidos los profesores, al igual que los estudiantes, tienen un estilo de aprendizaje configurado según las experiencias internas y externas vividas en las diferentes etapas de desarrollo. Lo importante no es determinar con certeza lo que es cada proceso (enseñar-aprender), sino cómo convergen y cómo pueden ser efectivos y beneficiosos para los estudiantes y sus profesores.

    Generalmente, dentro de las aulas predomina el estilo expositivo oral, es decir, lo auditivo está presente en un 90% de las clases. Siendo así, no se consideran las necesidades del grupo, sino que se impone un estilo de enseñanza que no está de acuerdo con ellas. Esto se da a pesar de que se pide la actualización de los docentes en cuanto a conocimiento, estrategias, métodos... demanda que no ha sido totalmente bien recibida, quizás por lo fácil que es seguir la tradición, dejando en segundo término al alumno y la forma en que mejor se pueda apropiar del conocimiento.

    Por tanto, hay que hacer un alto y considerar al alumno y sus diferentes formas de aprender como un reto que permita mejores procesos de enseñanza y la adopción de estilos de enseñanza más exitosos.

    Es claro que el docente, a pesar de haber instaurado como propio un estilo de enseñanza a lo largo de su ejercicio educativo, puede modificarlo mediante una reflexión crítica pedagógica respondiendo a las necesidades, intereses y problemáticas de una sociedad en permanente transformación. En este orden, es posible afirmar que el estilo de enseñanza se origina entonces a partir de la interacción entre docente y estudiante, y en ella, ambos se manifiestan como una unidad, es decir, el estilo de enseñanza influye en el estilo de aprendizaje y viceversa.

    Además de lo anterior, el estilo puede ser moldeado para responder a las problemáticas, necesidades, intereses y expectativas de ambos protagonistas del proceso educativo. Esto implica que el docente ha de hacerse responsable de su estilo si quiere evitar el fracaso, y ha de tener claro que con la elección de su estilo está provocando diferentes pensamientos, sentimientos y acciones en los estudiantes, que en un sentido de receptividad hacen lo propio; razón suficiente para que la intencionalidad en la elección de su estilo tenga un fin premeditado hacia el desarrollo del ser integral.

    Ese marco que acá se expone sostiene que es necesaria la reflexión frente al proceso de enseñanza y aprendizaje, de forma tal que se permita capitalizar las diferencias y las singularidades que se presentan en el docente y en el estudiante como aporte a la consolidación de ambientes de aprendizaje constructivos y críticos que rompan con el paradigma de la homogenización.

    De esta forma, el estilo de enseñanza también puede ser objeto de análisis por parte del docente; él mismo puede reflexionar sobre el modo, el comportamiento, las costumbres que asume como docente en el contexto del aula. Así, puede decirse que es posible hacer un meta-análisis del estilo de enseñanza, en la medida en que se identifican de manera personal los modos particulares, característicos y unitarios de educar; las conductas, comportamientos, actitudes y aptitudes verbales y no verbales en el acto de enseñar.

    Para concluir, se puede decir que:

    • El estilo de enseñanza incide en el estudiante en cuanto se inscribe como un modo de hacer del docente en estrecha relación con su deseo de saber.

    • El estilo de enseñanza se estructura a partir del estilo propio y se alimenta de la formación profesional y humana, guardando siempre unas directrices ya organizadas en cada sujeto.

    • El proceso interactivo de enseñanza-aprendizaje comienza en la sala de clases, escenario donde surgen los procesos de trasformación de los estudiantes y de los docentes. Las actuaciones de docente y estudiante, que son el elemento fundamental del proceso de aprendizaje de ambos, requieren ser tenidas en cuenta para reinventar el vínculo educativo, mejorar la relación docente y estudiante y para contribuir a la calidad de lo que se enseña y de lo que se aprende.

    • Una visión de la educación que cuente con el estilo ha de poner el acento en la posición del docente frente al saber y frente al estudiante. De ahí ha de partir el sistema educativo para la configuración del perfil de competencias docentes, el cual puede ser complementado para su desempeño laboral idóneo, con las clasificaciones y tipificaciones de los estilos de enseñanza.

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