El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935)

The Playground and Proposals for Children’s Education (from Infant School to Parque Infantil, 1823-1935)

O playground e as propostas para a educação das crianças (da Infant School ao Parque Infantil, 1823-1935)

Publicado
2021-06-09

n la historia del playground, desde su desarrollo en los EE. UU., a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, se han adoptado propuestas pedagógicas y de equipos que se refieren a dos instituciones educativas creadas en la primera mitad del siglo XIX, la Infant School inglesa y el kindergarten aleman. La iniciativa norteamericana se extendió en América Latina, como en México, Argentina, Uruguay y Brasil. En este artículo de  investigación histórica, analizamos las ideas sobre el playground defendidas por Samuel Wilderspin, responsable del movimiento de las Infant Schools en Inglaterra. Luego, se presentan algunas de las propuestas de la Playground Association of America e información sobre la difusión del playground en Latinoamérica. El texto analiza cómo las composiciones que llevaron a su implantación se produjeron a través de articulaciones enfocadas en políticas sociales que no se limitan a cuestiones pedagógicas, escolares, sino también referidas a la educación física, el urbanismo y la higiene. Consideradas muchas veces como propuestas restringidas a la educación física, orientadas a las prácticas deportivas, gimnásticas y de recreación, estas instituciones componían propuestas de educación integral, involucrando diferentes dimensiones. Se identifican diferencias entre países, que se deben a los contextos en los que se apropiaron las propuestas, como en el caso del Parque Infantil y otras variantes de la institución en Brasil y las Plazas de Deportes en Escuelas al Aire Libre en Uruguay. Las confluencias y distancias en la historia de estas instituciones a lo largo de América Latina constituyen un fértil campo de investigación por explorar.

Palabras clave: Playground, Infant School, Physical Education, Hygiene, Latin America (en)
Playground, Infant School, Educación Física, Higiene, América Latina (es)
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APA

Kuhlmann Jr., M. (2021). El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935). Revista Colombiana de Educación, (82), 197–218. https://doi.org/10.17227/rce.num82-11383

ACM

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Kuhlmann Jr., M. 2021. El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935). Revista Colombiana de Educación. 82 (may 2021), 197–218. DOI:https://doi.org/10.17227/rce.num82-11383.

ACS

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Kuhlmann Jr., M. El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935). Rev. Colomb. Educ. 2021, 197-218.

ABNT

KUHLMANN JR., M. El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935). Revista Colombiana de Educación, [S. l.], n. 82, p. 197–218, 2021. DOI: 10.17227/rce.num82-11383. Disponível em: https://revistas.pedagogica.edu.co/index.php/RCE/article/view/11383. Acesso em: 20 feb. 2024.

Chicago

Kuhlmann Jr., Moysés. 2021. «El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935)». Revista Colombiana de Educación, n.º 82 (mayo):197-218. https://doi.org/10.17227/rce.num82-11383.

Harvard

Kuhlmann Jr., M. (2021) «El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935)», Revista Colombiana de Educación, (82), pp. 197–218. doi: 10.17227/rce.num82-11383.

IEEE

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M. Kuhlmann Jr., «El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935)», Rev. Colomb. Educ., n.º 82, pp. 197–218, may 2021.

MLA

Kuhlmann Jr., M. «El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935)». Revista Colombiana de Educación, n.º 82, mayo de 2021, pp. 197-18, doi:10.17227/rce.num82-11383.

Turabian

Kuhlmann Jr., Moysés. «El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935)». Revista Colombiana de Educación, no. 82 (mayo 1, 2021): 197–218. Accedido febrero 20, 2024. https://revistas.pedagogica.edu.co/index.php/RCE/article/view/11383.

Vancouver

1.
Kuhlmann Jr. M. El playground y las propuestas para la educación de los niños (desde la Infant School hasta el Parque Infantil, 1823-1935). Rev. Colomb. Educ. [Internet]. 1 de mayo de 2021 [citado 20 de febrero de 2024];(82):197-218. Disponible en: https://revistas.pedagogica.edu.co/index.php/RCE/article/view/11383

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Recibido: 17 de marzo de 2020; Aceptado: 22 de junio de 2020; : 4 de agosto de 2020

Resumen

En la historia del playground desde su desarrollo en EE. UU. a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, se han adoptado propuestas pedagógicas y de equipos que se refieren a dos instituciones educativas creadas en la primera mitad del siglo XIX, la Infant School inglesa y el kindergarten alemán. La iniciativa norteamericana se extendió en América Latina, como, por ejemplo, en México, Argentina, Uruguay y Brasil. En el artículo se analizan las ideas sobre el playground defendidas por Samuel Wilderspin, responsable del movimiento de las Infant Schools en Inglaterra. Luego, se presentan algunas de las propuestas de Playground Association of America e información sobre la difusión del playground en Latinoamérica. El texto analiza cómo las composiciones que llevaron a su implantación se produjeron a través de articulaciones enfocadas en políticas sociales que no se limitan a cuestiones pedagógicas, escolares, sino que también se refieren a la educación física, al urbanismo y al higienismo. Consideradas muchas veces como propuestas restringidas a la educación física, orientadas a las prácticas deportivas, de gimnasia y recreación, estas instituciones componían propuestas de educación integral, involucrando diferentes dimensiones. Se identifican diferencias entre países, que se deben a los contextos en los que se apropiaron las propuestas, como en el caso del Parque Infantil y otras variantes de la institución en Brasil y las Plazas de Deportes y Escuelas al Aire Libre en Uruguay. Las confluencias y distancias en la historia de estas instituciones a lo largo de América Latina constituyen un fértil campo de investigación a explorar.

Palabras clave:

Playground, Infant School, educación física, higiene, América Latina.

Introducción

Desde los años de 1920, en Brasil, se han desarrollado propuestas y se implantaron instituciones caracterizadas como extraescolares, cuya fuente de inspiración han sido los playgrounds norteamericanos organizados junto a Playground Association of America. Instituciones con perfil similar también han sido identificadas en otros países latinoamericanos, como Argentina, Chile, México y Uruguay. El Parque Infantil, implantado en la ciudad de São Paulo en 1935, fue la institución de mayor notoriedad en Brasil. Desde la década de 1940 han sido inaugurados parques infantiles en el interior del estado de São Paulo, así como en otros estados del país, que se convirtieron, después de la segunda mitad de los años 70, en Escuelas Municipales de Educación Infantil.

En el presente artículo se analizarán las propuestas educacionales para dichas instituciones. Se enfocan el playground de la Infant School inglesa, organizado por Samuel Wilderspin en los años 20 del siglo XIX; la Playground Association of America, al inicio del siglo XX, y luego el Parque Infantil y otras instituciones brasileñas y latinoamericanas. Es innegable que cada uno de los contextos en los que se desarrollaron tales instituciones tienen sus especificidades. Sin embargo, también se encuentran puntos comunes en evidencias que remiten a afiliaciones o citas del pasado no explícitas y que se borraron en las narrativas que se ocupan de sus historias. Las composiciones que remiten a su implantación se producen por medio de articulaciones relacionadas con las políticas sociales y no se restringen a temas pedagógicos, escolares, sino que también se refieren a la educación física, al urbanismo, al higienismo. Para desarrollar esa trama surgen como aportes teóricos y metodológicos la perspectiva del estudio de la historia de la educación en el marco de las relaciones sociales y la búsqueda de evidencias que sostienen posibilidades explicativas consistentes (Ginzburg, 2007; Kuhlmann Jr, 2019; Kuhlmann Jr. y Leonardi, 2017; Thompson, 2001; Williams, 1992).

El playground en la Infant School

Los documentos y los estudios que tratan de la historia del playground mencionan una influencia remota en las propuestas pedagógicas de Froebel para el Kindergarten (Jardín de Infantes). Sin embargo, una figura del libro School architecture, publicado en EE.UU. en 1848, indica otra referencia para la implantación de los playgrounds norteamericanos: la Infant School, institución organizada por Samuel Wilderspin en Inglaterra, que no fue identificada en los textos de la Playground Association of America. El autor del libro, que presentaba diferentes modelos de construcciones escolares destinadas a la educación popular, era Henry Barnard, uno de los pioneros del Movimiento de las Escuelas Comunes norteamericano. En un tópico sobre planos para edificios y patios de escuelas infantiles, Barnard reprodujo una figura del playground de la Infant School, argumentando sobre las propuestas de Wilderspin y la importancia de tal espacio, que permitiría alternar horas de recreación y estudio (Barnard, 1849).

En 1823, Wilderspin publicó el libro On the importance of educating the infant children of the poor, en que sistematizó en 184 páginas las propuestas que aplicaba en la Spitalfields Infant School, desde su apertura en 1820, con el propósito de orientar la constitución de un sistema de escuelas infantiles. El libro fue revisto y reescrito algunas veces, recibió el nombre de Early education en 1840 y se publicó en 1852, como octava edición "cuidadosamente revisada", ahora con 351 páginas y denominado The infant system, con el subtítulo "para el desarrollo de las capacidades intelectuales y morales de todos los niños de uno a siete años de edad".

El libro de 1823 ya contiene un capítulo dedicado al playground, que no sería una institución específica, sino un anexo necesario al espacio escolar, al contrario de las instituciones extraescolares implantadas a fines del siglo XIX e inicio del XX, en Estados Unidos. Para el autor, una Infant School sin un playground sería perjudicial a los niños:

Mantener un centenar o más de niños en una sala, aunque pueda ser conveniente en lo que se refiere a otros aspectos, no es adecuado para que los niños relajen y se ejerciten de forma apropiada; ello no podría ocurrir sin un playground, sería como herir materialmente su salud, algo que me parece en mi humilde opinión, de la mayor importancia. (Wilderspin, 1823, p. 170)

La misma cita aparece en la edición de 1852, pero en el libro de 1823 las consideraciones del autor son predominantemente morales. El playground podría compararse a estar suelto en el mundo, donde el niño dejaría aflorar sus inclinaciones y los efectos producidos en su educación. En el caso de que tuvieron la tendencia a discutir y pelear, el profesor tendría la oportunidad de aconsejarlos sobre la impropiedad de su conducta, mientras que, si el niño permaneciera tan solo en el aula, ello no se manifestaría en la escuela, sino solamente cuando saliera a la calle. Este espacio para jugar también contribuiría para que al niño le gustara más la escuela. (Wilderspin, 1823, pp. 170-174).

Ya en 1840, los juguetes y juegos ganaron relevancia, al lado de la educación moral. El libro fue citado por Barnard (1849), que reprodujo un grabado que constaba de aquella edición y presentó la organización de aquel espacio externo con materiales y prácticas a desarrollar allí.

Playground para una escuela infantil o primaria.

Figura 1: Playground para una escuela infantil o primaria.

Fuente: Barnard, 1849, p. 89.

En la edición de 1852, las propuestas para el playground ya no se restringían a las consideraciones morales y se presentan en dos capítulos: el quinto, sobre los principios para la educación infantil, y el sexto, sobre los requisitos para una escuela infantil.

En el quinto capítulo, el playground surge como algo indispensable a los propósitos educativos de la institución. En la educación infantil, el ejercicio y el fortalecimiento de las energías físicas serían la base para un intelecto poderoso y saludable. Por medio del juego, el niño podría adquirir una gran cantidad de valioso conocimiento. Al jugar, el niño podría ver el libro de la Naturaleza:

La absurda noción de que el niño solamente podría aprender dentro de una sala tiene que acabar. En una hora en los jardines, veredas, campos, sería posible hacer más para cuidar y satisfacer a las florecientes facultades de la niñez que durante meses dentro de una sala de clase. (Wilderspin, 1852, pp. 77-78)

El ejercicio físico, inherente a la vida animal, sostenía la propuesta de que una buena constitución debería ser el primer objetivo de la educación. La adquisición de hábitos de trabajo no se podría hacer por medio de la restricción de las actividades infantiles:

Quiten a los niños su entretenimiento y pronto dejarán de ser los vivos y felices seres que hemos visto hasta ahora, y se convertirán en criaturas enfermizas y sin vida que estamos acostumbrados a ver y lamentar, sujetos al confinamiento y la restricción de las dame schools. No tengo escrúpulos en afirmar que, si se retiraran los playgrounds de las escuelas infantiles del sistema, a partir de este momento los niños dejarían de ser una bendición para el país. (Wilderspin, 1852, p. 80)

O sexto capítulo prevé que los docentes vivan en la escuela y dispone sobre materiales, muebles, arreglo de los espacios y distribución de los niños por edad. En él, Wilderspin no reproduce la figura de la edición de 1840, sino que presenta una representación más simple del columpio giratorio (rotatory swing) existente en el playground, que también es la imagen de la portada de la publicación. Después de mencionar las consideraciones de orden moral ya previstas en 1823, el autor se extiende sobre la organización del espacio. Recomienda la pavimentación del piso con ladrillos, a fin de obtener un buen drenaje del suelo y evitar que los niños se ensucien demasiado. Habría que plantar árboles fructíferos alrededor de los muros y al centro del playground, lo que alegraría a los niños, enseñándoles también a respetar la propriedad privada. También se recomienda un cantero de flores alrededor del playground. Todo ello proporcionaría una oportunidad de lecciones útiles para los niños.

columpio giratório.

Figura 2: columpio giratório.

Fuente: Wilderspin, 1852, p. 105.

Asimismo, Wilderspin manifestó su creciente convicción en la importancia del playground a cada año. Relató que la experiencia con el uso de pelotas, aros para girar y plumillas no había sido exitosa, ya que las pelotas se perdían a menudo al sobrepasar los muros, y los otros materiales provocaban accidentes. Surgió entonces la idea de obtener bloques de madera con cerca de 10 centímetros de largo por 5 de ancho y 3 de altura, con los cuales los niños mucho se entretenían, construyendo una gran variedad de formas. (Wilderspin, 1852, pp. 101-105)

Para completar el playground, Wilderspin proponía que se instalara un columpio giratorio con un mástil de cerca de 5 metros de altura, en cuyo tope se instalarían 4 cuerdas en una roldana para que los niños giraran, un ejercicio que fortalecería sus músculos y cuerpo. El autor finalizó el capítulo afirmando incluso que el playground podría recibir el nombre más apropiado de training-ground, campo de entrenamiento (Wilderspin, 1852, pp. 105-107). El columpio giratorio fue un equipo utilizado en los playgrounds y en las instituciones brasileñas, denominado "paso del gigante" (Kuhlmann Jr., 2019).

Los bloques en madera, como representado en la figura de 1840, son muy similares a los materiales utilizados en el jardín de infantes. Aunque el uso de dichos materiales no haya ocupado un lugar tan central en la Infant School como en la propuesta froebeliana, los indicios muestran que el uso de tales materiales de construcción no fue una idea original del pedagogo alemán. Es viable suponer que en ambos casos serían apropiaciones de prácticas oriundas de juegos de la cultura popular. No se sabe si Froebel leyó el libro de Wilderspin, lo que no es improbable, ya que fue traducido al alemán por Joseph Wertheimer en 1826, contando con una segunda edición en 1828, con 410 páginas (Wilderspin, 1828). Según Jean-Noel Luc (1999, pp. 192-193), Wertheimer impulsó el debate sobre la educación de los niños en Hungría e Italia, además de Alemania.

El playground en Estados Unidos

En lo que se refiere al playground norteamericano presentamos algunas informaciones. Las ideas de Wilderspin no fueron referidas por los protagonistas del movimiento. Sin embargo, la figura publicada en el libro de Barnard fue apropiada en la historiografía de los playgrounds y difundida equivocadamente como se fuese una propuesta elaborada por el propio Barnard o incluso como una imagen de lo que habría sido uno de los primeros playgrounds norteamericanos (Brett, Moore, Provenzo, 1999; Kuhlmann Jr., 2019).

La referencia a Froebel aparece como fuente de inspiración para las propuestas, como se refiere en el primer número de la revista mensual The Playground, de Playground Association of America, en abril de 1907:

Froebel planificó el kindergarten hace más de ochenta años, con sus juegos y ocupaciones para niños pequeños. Ahora proponemos desarrollar un sistema graduado de kinder-welten, - escuelas con playgrounds y talleres, gimnasios y salas de trabajos manuales, salas de ciencia y arte, museos y bibliotecas, salas de lectura y de estudios, con un currículo que presente las sucesivas fases del progreso humano, a fin de que el niño individual y su medio puedan actuar y reaccionar en líneas seleccionadas de desarrollo racial. (The Playground, 1907, p. 8)

La revista, lanzada un año después de la creación de la Asociación, traía una carta del presidente Theodore Roosevelt en defensa de los playgrounds públicos. Roosevelt fue nombrado presidente de honor de la entidad, que también indicó como miembro honorario el Barón Von Schenkendorff, presidente de la Asociación de los Playgrounds de Alemania.

Von Schenkendorff fue considerado como referencia para la organización de los playgrounds en EE.UU., que habrían sido implantados en función de la visita de Marie Zakrzewska a Berlín, cuando observó jardines con arena para los niños creados por él, y que inspiraron la implantación de un amplio tanque de arena en los jardines de la Children's Mission en Boston, en 1885 (Hansan 1925).

En el cuarto número de la revista 7he Playground, se desarrolla la idea del kinderwelten, el mundo de los niños, que ampliaría la idea de Froebel, con las escuelas de juegos (play schools). Las escuelas de juego congregarían playgrounds, haciendas de juegos (play farms), escuelas de vacaciones y sus tiendas:

Las escuelas de juegos son necesarias para el desarrollo de la expresión, poder, personalidad - mitad del trabajo de la educación pública fundamental, ignorada o poco desarrollada en el actual sistema de educación, que limita su atención mayoritariamente al trabajo de pensamiento, refinamiento, cultura (Stewart, 1907, p. 7).

El folklore fue uno de los recursos recomendados por la Playground Association of America. En la programación de su Primer Congreso Anual, en 1907, se preveía la presentación de danzas folklóricas de Polonia, Bohemia, Italia, Grecia y Noruega (The Playground, n.3, p.8). En el Segundo Congreso Anual de Playgrounds, que se llevó a cabo en 1908, en Nueva York, el festival de danzas nacionales y folklóricas fue considerado el más bello evento de la reunión. Las danzas folklóricas presentadas por los niños provenían de varias nacionalidades: italiana, polonesa, española, irlandesa, bohemia, rusa, sueca, húngara, escocesa, alemana y "negro" (sic) (Playground Association, 1909, pp. 48-49).

La danza folklórica proporcionaría situaciones controladas en las que el reconocimiento de las diferencias culturales de la población inmigrante representaría un medio para su integración a la sociedad norteamericana.

Al sentir que sus herencias culturales eran apreciadas, los recién llegados podrían desarrollar más fácilmente la lealtad a la nueva nación. Al bailar en conjunto, crecerían menos apegados a sus diferencias y más conscientes de su esfuerzo individual como subordinados a los intereses del grupo (Mooney-Melvin, 1983).

Luther Halsey Gulick, presidente de PAA, pensaba que no bastaría considerar los juegos y danzas como una válvula de seguridad, como un valor moral, que ofrecerían la oportunidad para un inocente consumo de alegre energía:

Creemos que ellos constituyen una fuerza moral positiva, una agencia social, que tuvieron en el pasado y están destinados a tener en el futuro la gran función de moldear en un todo único aquellos cuyas condiciones y ocupaciones son demasiado diversas (1909, p. 433).

La asociación tuvo su nombre alterado para Playground and Recreation Association of America a mediados de la década de 1910, y para National Recreation Association en los años de 1930. La retirada del nombre Playground habría representado el final de la defensa de los playgrounds organizados para los niños, con la transición hacía el énfasis en el playground como un espacio de ejercicios de gimnasia o de recreación en las escuelas o parques públicos, aunque la propuesta original haya permanecido en el interior de las escuelas de educación infantil (Frost y Woods, 1998).

La educación física y el playground en países de América Latina

Hay varios indicios de la inspiración norteamericana en lo que se refiere a la instalación de instituciones relativas a los playgrounds en los países de Latinoamérica, fuertemente vinculadas a la educación física.

En Brasil, Frederico Gaelzer, atleta de la Asociación Cristiana de Jóvenes en Porto Alegre, Rio Grande do Sul, fue becado para estudiar en Estados Unidos, en el George Williams College, institución vinculada a la YMCA, en 1918. Regresó a Porto Alegre solamente en 1926, donde organizó, junto con la alcaldía, los Jardines de Recreación, versión regional de los playgrounds (Feix y Goellner, 2008). Según Gomes (2006, p.105-106), antes de su retorno, actuó en las ACJ de México y Uruguay.

La denominación Jardín de Recreación compone las referencias a Froebel y al playground. En el caso brasileño se utilizaron otras denominaciones, como Campo o Plaza de Recreación y de Juegos, Escuela de Salud y Parque Infantil, que se convirtió en la más común.

La denominación parque infantil ya aparece en 1915, en el libro Eduquemos, de Arthur Porchat de Assis, profesor de Pedagogía en el Liceo Femenino Santista y director del Instituto Dona Escholástica Rosa, en Santos, São Paulo (Faria y Monteiro, 2020). En el libro, el autor concluye el capítulo titulado "De la Educación Physica" proponiendo la creación de parques infantiles. Assis cita a Froebel, pero no está claro si hay influencia del modelo de los playgrounds, incluso porque la principal referencia del autor en el libro es europea y no norteamericana. Pero las proposiciones se acercan a lo que después se configuraría en la implantación de tales instituciones en Brasil:

En lo que se refiere a la iniciativa privada, anímense los propietarios de los casinos de nuestras playas a establecer los grandes parques infantiles, donde los niños puedan disfrutar con la oxidación del aire, la libertad de sus movimientos, la alegría y expansión de sus sentimientos. ¡Nada podrá ser más atractivo que un parque infantil! Por la mañana, suelten las familias ese grupo parlanchín de niños, y que vayan a buscar en el parque los más inocentes motivos para intercambiar ideas, afectos, corriendo por las extensas alamedas, a pie, en sus bicicletas, en sus carritos tirados por chivos; que vayan a construir sus casitas de arena al lado de la laguna cristalina; que edifiquen artísticos palacios, armados con cubos y otros materiales de madera del Papá Froebel; en suma, todo que exprese vida, salud y alegría. Los niños pasarán horas desapercibidos, disfrutando saludablemente las influencias de ese medio real y artificial. Real, por la aproximación directa de la naturaleza, cuyos elementos físicos exteriores actuarán, restaurando, en su organismo general; artificial, por los efectos educativos que el arte crea en la elección de los juegos, en la variedad de las ocupaciones, siempre improvisadas y accionadas por los directores de esos centros infantiles. (Assis, 1915, pp. 28-29)

En 1941, Nicanor Miranda, que era jefe de la División de Educación y Recreación de São Paulo, responsable por los parques infantiles del municipio, publicó un libro sobre la propagación de los parques infantiles y parques de jugos. En relación a América Latina, Miranda presentó informaciones sobre iniciativas en México, Cuba, Uruguay, Argentina y Chile. Sobre México, indicó que los parques representaban un desdoblamiento de las "misiones culturales" desde 1926, y destacó el papel de los profesores de educación física en la recuperación de los juegos y danzas tradicionales mexicanos, realizados en el parque infantil de Xalapa. En Cuba, mencionó la creación del Consejo Corporativo de Educación, Salud y Beneficiencia, en 1936, en el gobierno de Batista, responsable por la apertura de parques infantiles y juveniles, destacándose el parque José Martí, en La Habana. En Uruguay, Miranda afirmó que la educación física era estimulada desde 1923, con las "plazas de deportes", que tradujo parques de juegos, algunas de ellas con un "rincón infantil". En lo que concierne a Argentina, se refirió a la creación de la "Dirección de Plazas de Ejercicios Físicos y su Reglamentación", en 1919, que organizó plazas de juegos, colonias de vacaciones, clubes de chicos jardineros y recreaciones infantiles. En lo que se refiere a Chile, mencionó la creación de plazas de juegos desde 1923; muchas de ellas fueron cerradas porque no se habían implantado servicios organizados y con profesionales, restringiéndose muchas veces a una simple instalación de equipos (Miranda, 1941, pp.15-19).

Sin embargo, hay que observar con cautela los documentos. Las informaciones de Miranda se obtuvieron a través de una bibliografía a la que accedió y que contiene incorreciones. Por ejemplo, en relación con Uruguay, Miranda se refiere al documento de autoría de Julio Rodríguez, Plan de acción de la Comisión Nacional de Educación Física (CNEF) de 1923. Pero las iniciativas en Uruguay venían del año de 1911, en el que se llevó cabo la creación de la comisión en que Rodríguez posteriormente actuó como director técnico. En 1913 ocurrió la implantación de las Plazas Vecinales de Cultura Física, cuyo nombre fue modificado para Plazas de Deportes en 1915 (Scarlato, 2015). Es posible que Miranda se haya equivocado o que haya ocurrido un error gráfico en su trabajo, ya que presenta como referencia el informe de 1923 y afirma en el texto que sus informaciones sobre Uruguay provinieron del "último informe oficial" de aquel país, en el que ya existirían 85 plazas de deportes (Miranda, 1941).

Sobre Uruguay, Scarlato (2015, pp. 111-112) menciona el libro de Juan Arturo Smith, presidente de CNEF, publicado en 1913, que rendía tributo a Estados Unidos, refiriéndose al libro American playgrounds, de E. B. Mero, de 1908. Miranda (1941) también mencionó este libro como referencia para escribir sobre EE.UU. Según Scarlato, Smith consideró que las plazas vecinales superaban los playgrounds por dos motivos: no estaban abiertos solamente a niños y adolescentes, sino a las madres, padres, jóvenes y adultos mayores; y por la incorporación de una "dirección organizada". Smith nombró a Jess Hopkins como director técnico de la primera plaza vecinal. Hopkins era un estadunidense radicado en Uruguay desde 1912, graduado en educación física en el Springfield College, vinculado a la YMCA, que se convirtió en el encargado del Departamento de Educación Física de la ACJ, Asociación Cristiana de Jóvenes uruguaya. Posteriormente, por indicación de Hopkins, Julio Rodríguez fue a estudiar educación física en la Universidad de Springfield.

Cabe señalar que el presidente de la Playground Association of America, Luther Halsey Gulick, también fue director del Departamento de Educación Física de la Universidad de Springfield, anteriormente denominada Escuela Internacional de Capacitación de la YMCA, en Massachussets (Dogliotti, 2013, p. 2).

El urbanismo y los playgrounds

El crecimiento de las ciudades, a fines del siglo XIX e inicio del siglo XX, trajo el tema de los parques y la recreación a los debates del urbanismo y del paisajismo. En 1923, Gilberto Freyre, después de concluir su maestría en la Universidad de Columbia, escribió la crónica Ludum Pueris Dare, publicada en el Diário de Pernambuco, en el que mencionaba los playgrounds:

Quisiera que los niños mis compatriotas supieran resistir a la manía que existe aquí, la de convertir a los niños en hombrecitos lo más pronto posible. Ya basta el hecho de ser este burgo, como los demás burgos de Brasil, una triste ciudad sin áreas de recreación para los chicos, sin céspedes por los que puedan correr, sin tanques donde puedan jugar con navíos de papel, sin nada que les estimule la alegría. Y, al contrario de los chicos que vemos, en revuelos alegres, por la hierba de los parques de Londres y Berlín, en las Tullerías y en los "playgrounds" de cualquier ciudad de Estados Unidos y Canadá, acá los niños son tristes criaturas, candidatos al traje de etiqueta y a la calvicie precoz. (1979, p. 141)

En 1925, Gilberto Freyre volvió a mencionar en otra crónica la necesidad de áreas para la libre recreación infantil y en 1929, cuando fue secretario del gobernador de Pernambuco y profesor de sociología en la Escuela Normal de Recife, hizo algunos apuntes sobre investigaciones realizadas por sus alumnas en la ciudad y la inminencia de implantar playgrounds. Freyre había efectuado estudios sobre el urbanismo moderno y proyectaba lo siguiente: "Recife será la primera ciudad brasileña a tener playgrounds". No se sabe si con efecto han sido implantados, ya que con los cambios políticos que ocurrieron en Brasil en 1930, el gobernador fue destituido y Freyre lo acompañó al exterior (Freyre, 2006, p.314).

En 1930, en la ciudad de São Paulo, se inauguró el Playground del Parque D. Pedro II, resultado de articulaciones realizadas desde la década de 1920 en el ámbito del Rotary Club, presidido por el médico Edmundo de Carvalho, del que participaba el futuro alcalde de la ciudad, Luiz Ignácio de Anhaia Mello (Dalben, 2016). Para los urbanistas, la recreación activa de los niños propiciaría el contacto con la naturaleza. Soares analiza cómo, al inicio del siglo XX,

educadores, científicos, artistas, urbanistas y médicos contribuyen para configurar un ideario de vida al aire libre, en el que es central el deseo de evadirse rumbo a una naturaleza concebida como fuente de recuperación de energías perdidas y de regeneración. (2016, p. 18)

No se trata tan solo de una naturaleza externa al ambiente urbano, sino también del desarrollo de propuestas de la organización de espacios, que traerían la naturaleza hacia el interior de la ciudad. Las ideas urbanistas estuvieron presentes en el playground del Parque D. Pedro ii, en São Paulo, inaugurado el 25 de diciembre de 1930. En Navidad hubo una fiesta con la distribución de juguetes y golosinas para los niños y que contó con la presencia de autoridades.

Es probable que el playground hubiera comenzado a funcionar anteriormente, siendo esta fecha tan solo para la conmemoración oficial, ya que 7 meses antes un reportaje del Diário Nacional anunciaba que las obras ya se encontraban en fase de conclusión. El punto de partida del texto eran las concepciones del "urbanismo moderno" en relación al restablecimiento del contacto con la naturaleza, indicando la tendencia de traer el campo a la ciudad por medio de la implantación de la "recreación activa". Con una pileta para niños de hasta 5 años ya pronta, el primer parque de recreación organizado de la ciudad aguardaba los últimos retoques en su galpón y la entrega de los sube y bajas, hamacas y otros juegos que eran construidos en el Liceo de Artes y Oficios de la capital. Se preveía la asistencia diaria de 300 niños. Considerando el urbanismo como una cuestión relativa a la educación, el reportaje presentaba la finalidad educativa del playground:

al lado del perfeccionamiento físico de los niños se planteará su formación mental, por medio de discursos educativos, clases al aire libre, de un cuarto de hora, canciones, poemas etc. [...] Los niños respirarán la atmósfera libre del campo en plena ciudad de los rascacielos. ("Están casi listas", 1930)

El higienismo - educación y salud en los parques

En 1931, la denominación del playground del Parque D. Pedro ii fue alterada para Escuela de Salud, resultado de una alianza de la Asociación Cruzada Pro-Infancia con la alcaldía de São Paulo, cuya base era un programa destinado a la niñez que tenía el propósito de reducir la mortalidad infantil y promover la educación para la salud física y moral de los niños. La autora del programa fue Maria Antonieta de Castro, directora secretaria de la entidad, cuya directora general era Pérola Byington. Maria Antonieta de Castro era educadora sanitaria y había ejercido varios cargos en el Servicio Sanitario y en el Instituto de Higiene de São Paulo. La propia Cruzada Pro-Infancia nació en el interior de la Asociación de Educación Sanitaria, y se convirtió en un ente autónomo en 1931.

El 12 de octubre de 1931 se llevó a cabo la inauguración oficial de la Escuela de Salud, como parte de las conmemoraciones de la Semana del Niño, festividad implementada por la Cruzada Pro-Infancia. Durante la ceremonia, Pérola Byington, directora de la Cruzada, expuso que la finalidad de la escuela era atraer a los niños de los barrios cercanos, como Brás y Moóca, que en la época eran sitios en los que vivían los obreros.

En su opinión, el playground del parque D.Pedro II estaba prácticamente abandonado, contando solamente con vigilancia diaria, pero sin orientaciones. La alcaldía atendió la solicitud de la Cruzada y le cedió el espacio, que pasaría a contar con un programa educativo, con conferencias, reuniones de padres, gimnasia, juegos, juguetes, excursiones educativas, gimnasia médica especializada, fiestas y competencias deportivas. En la tarde de ese mismo día, Pérola Byington y Maria Antonieta de Castro participaron en la continuación de las conmemoraciones de la Semana del Niño, en el Teatro Municipal, donde se realizó la conferencia de Fernando de Azevedo, "La Salud y la Escuela Nova". En la apertura de la sesión, el Director General de Enseñanza de São Paulo, Lourenço Filho, leyó una carta del presidente de la República, Getúlio Vargas, en la que manifestaba su interés por la Semana del Niño promovida por la Cruzada y por una campaña que se ocupaba de los problemas relativos al niño en la prensa, estaciones de radio y conferencias. Fernando de Azevedo, en su discurso, mencionó la necesidad de proteger la salud del niño, además de formar su carácter y educar su inteligencia. ("Tuvo inicio ayer", 1931)

Sobre la propuesta educacional de la Escuela de Salud, que contaba con educadoras sanitarias comisionadas, Maria Antonieta de Castro escribió lo que sigue:

En 1931, la Cruzada organizó y puso en funcionamiento, en el Parque D. Pedro, la Escuela de Salud para personas con debilidades físicas, con un régimen especial de ejercicios físicos, hidro y helioterapia, en la que también organizó la primera Biblioteca Infantil de S. Paulo, con 500 volúmenes. En 1936, asimilada por la Alcaldía, esta Escuela se transformó en el Parque Infantil que todavía existe en la actualidad. (Castro, 1956, p. 2)

La ciudad de Santos, en el litoral de São Paulo, también inauguró su Escuela de Salud, bajo la dirección del Rotary Club de la ciudad, incluso antes que la de São Paulo, el día 23 de febrero de 1931. Posteriormente, en 1942, se incorporó a la alcaldía de Santos, con la denominación de Parque Infantil (Cunha, 2018).

De la misma forma que en la ciudad de São Paulo, se preveía que la Escuela de Salud tuviese educadoras sanitarias vinculadas al estado, auxiliadas por adjuntas municipales, que impartirían "enseñanzas de gimnasia respiratoria y sueca, recreación instructiva, instrucción cívica y nociones de cosas e higiene, además de la práctica de la helioterapia" (Escuela de personas con debilidades, 1931).

La expresión Escuela de personas con debilidades, que era el título de la nota, también se utilizó en relación con la Escuela de Salud de la ciudad de São Paulo y remite a la propuesta de las escuelas al aire libre y de las colonias de vacaciones, difundidas desde el inicio del siglo xx, en Europa y América Latina (Amaral 2016, Dalben 2009, 2019). Serían medidas destinadas a superar la debilidad física y el riesgo del contagio de la tuberculosis, en épocas anteriores a la vacuna BCG.

El sol y la naturaleza como promotores de la salud fueron propagados por los higienistas. En 1916, Moncorvo Filho, director del Instituto de Protección y Asistencia a la Infancia de Rio de Janeiro, presentó una comunicación al Primer Congreso Médico Paulista sobre las iniciativas brasileñas en lo que se refiere a la helioterapia. Además de su actuación, destacó los nombres de "Clemente Ferreira, Alfredo Ferreira de Magalhães, Augusto Paulino, V. Veiga, Jader de Azevedo, Ribeiro de Castro, Oliveira Botelho, Julio Novaes y otros", que hacía tres años comenzaban a ensayar el "nuevo método naturista" (Moncorvo F° 1917, p.8). En el texto, se refirió a la creación de un Servicio especial de helioterapia, con la instalación de un solárium en el Dispensario Moncorvo, presentando resultados de 14 casos de tratamiento de niños y adolescentes.

El 04 de mayo de 1924, Moncorvo Filho, juntamente con Alves Filgueiras, inauguró el "Heliotherapium", "un establecimiento especialmente consagrado a la profilaxis y cura de las enfermedades por medio de los baños de sol". En el discurso pronunciado en la inauguración, Moncorvo afirmó que uno de los principales objetivos del instituto se resumiría a:

cuidar particularmente de los niños débiles, apocados, anémicos o raquíticos, cuyo físico sería radicalmente transformado por los maravillosos efectos de la vida al aire libre, aprendiendo o jugando bajo el influjo de los rayos metódica y escrupulosamente empleados (Moncorvo F° 1924, pp. 6-7).

En lo que concierne a la helioterapia, las imágenes de los niños en fotografías de la Escuela de Salud de Santos siguen el patrón de escuelas al aire libre europeas o de otros países latinoamericanos. Los niños usan sombreros de ala ancha con ropas de baño. En una de las fotos, están en formación y está escrito en la foto, "gimnasia al sol"; en otra, un modelo clásico: la mayoría de los niños está acostada en sillitas de lona, dispuestas en semicírculo, además de otros sobre esteras en el piso, y frente a ellos se encuentra la profesora, vestida, sentada en un banquito, con la frase "baños de sol con lecciones de higiene" (Cunha 2018, p. 64).

Baño de sol en la Escuela de Salud de Santos, s. d.

Figura 3: Baño de sol en la Escuela de Salud de Santos, s. d.

Fuente: Acervo familia Duarte. Laboratorio de Información, Archivo y Memoria de la Educación (liame), Unisantos.

La denominación Escuela de Salud ya se había utilizado anteriormente a la institución de Santos y al playground del Parque D. Pedro II. En julio de 1930, un reportaje se ocupaba de la Escuela de Salud del Centro de Salud de Bom Retiro, barrio de la capital de São Paulo, instalada hacía dos meses por el Servicio de Inspección Sanitaria del estado. La encargada del Centro, Maria Conceição Junqueira, relató a los periodistas que la intención era convertir niños débiles en niños robustos. Para ello, seleccionaron 20 chicas y 15 chicos desnutridos, del Grupo Escolar João Kopke, cerca del Centro de Salud. Pasaron entonces a trasmitirles enseñanzas sobre la salud, a administrarles medicamentos, gimnasia respiratoria y exposición al sol. Al final de las actividades servían una sopa o una papilla y una fruta. Las educadoras sanitarias también visitaban a los padres para aconsejarlos. Como estrategia didáctica, elaboraron excursiones denominadas "rumbo a la ciudad de la salud". Según la propuesta, para llegar a la ciudad de la salud, los niños tendrían que pasar por todas las estaciones, lo que significaría ganar 200 gramos de peso, mensualmente:

como en los cuentos de hadas, la Ciudad del Baño es la primera estación de la carretera de la higiene, que llegará a la Ciudad de la Salud, 82 pasando por las estaciones: Fuente de Agua Pura, Valle de las Frutas, Ciudad de la Alimentación Saludable, Ejercicio y Reposo, Aire Puro y Luz del Sol, Estancia de la Leche, Campo de las Papas, Escuela, Sueño reparador. ("Apenas de tanga", 1930)

Consideraciones finales

Las relaciones entre las propuestas para el playground de la Infant School y el playground norteamericano no fueron directas, pero hay interesantes puntos de contacto que repercutieran en la difusión de esta institución por el continente americano. El columpio giratorio (rotatory swing), cuyo proyecto se presentó en detalle en el libro de Wilderspin, acompañó dicha difusión, denominado "paso del gigante" en Brasil, siendo el precursor de otros equipamientos (toboganes, sube y bajas, hamacas, carruseles) que pasaron a ser instalados tanto en playgrounds institucionales - organizados, con un cuerpo profesional -, como en playgrounds más informales - un espacio en plazas y parques para la diversión de los niños. No se localizó ningún estudio que tratase de la repercusión del libro de Barnard sobre la arquitectura escolar en Estados Unidos. Sin embargo, la apropiación de la imagen de Wilderspin como si fuera el proyecto precursor de un playground norteamericano es un reconocimiento distorsionado de tales relaciones.

La educación física se convirtió en una de las principales bases para propagar esa institución educacional. El cuerpo se pasó a comprender más allá de la práctica de ejercicios de gimnasia, en las expresiones culturales, como en el caso de las manifestaciones folklóricas, y en su relación con la naturaleza, promotora del desarrollo saludable.

La formulación de políticas sociales al lado de la planificación de las ciudades modernas y sus espacios agregan el interés de urbanistas y gobernantes sobre la institución. El presidente norteamericano Theodore Roosevelt, en su carta a la Playground Association of América escribió lo que sigue:

El juego es en la actualidad prácticamente el único método para el desarrollo físico de los niños de la ciudad y tendríamos que proveer instalaciones para ello, si deseamos niños fuertes y cumplidores de la ley. [...] Si no permitimos que los niños trabajen, tenemos que garantizarles otros espacios que no sean las calles para su tiempo de recreación. (The Playground, 1907, p. 5)

Los vínculos entre educación y salud representaron un fuerte componente de las propuestas de tales instituciones, estando presentes incluso en un periodo posterior al indicado en el título de este artículo. Curiosamente, la actividad de la excursión desarrollada en la Escuela de Salud de Bom Retiro fue propuesta de forma muy similar en junio de 1948.

Entre 1947 y 1957, las propuestas para el Parque Infantil en la ciudad de São Paulo se difundían en el Boletim Interno de la División de Educación, Asistencia y Recreación de la Secretaría de Educación de la ciudad de São Paulo, que mensualmente orientaba el trabajo en aquellas instituciones (Kuhlmann Jr y Fernandes, 2014). En el Boletim Interno publicado aquelmes, la directora de la Sección Técnico-Educacional, Noemia Ippolito, presentaba una reproducción en miniatura de un dibujo existente en el edificio del Parque Infantil D. Pedro II, con el nombre de "Un viaje a la tierra de la salud" (fig. 4). El dibujo se debería entregar a los niños, que con su atracción por la manipulación de los lápices de color pintarían las imágenes, "simulando un verdadero viaje" y adquiriendo conocimientos indispensables sobre el baño, la vida al aire libre, la alimentación saludable, pero también sobre las instituciones educativas y el estudio. Habrá sido la propuesta de Bom Retiro utilizada como referencia para la confección del dibujo todavía en la época de la Escuela de Salud en el Parque D. Pedro II, ¿y se habrá mantenido después de la mudanza al Parque Infantil?

Educação Sanitária.

Figure 4: Educação Sanitária.

Fuente: Boletim Interno da Divisão de Educação, Assistência e Recreio (1948, jun.)

En las Escuelas de Salud y en el Parque Infantil instalados en São Paulo las orientaciones relacionadas al ámbito de la educación física, desde la perspectiva de la educación integral, se integraron a las del higienismo, desde la perspectiva de las escuelas al aire libre. Sin embargo, en Uruguay, según lo que todo indica, las vertientes de la educación física y del higienismo siguieron caminos paralelos. Las Plazas de Deportes recibían niños y jóvenes para ejercicios y juegos recreativos y la práctica de deportes, como el fútbol, voleibol, tenis y boxeo (Scarlatto, 2015). Al mismo tiempo se inauguraban en 1913 las Escuelas al aire libre, por iniciativa de la Liga Uruguaya contra la Tuberculosis, contando con la colaboración del Cuerpo Médico Escolar y la Dirección General de Instrucción Primaria (Dalben, 2019).

Las confluencias y distancias en la historia de dichas instituciones en toda América Latina constituyen un fértil campo de investigaciones a explorar.

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Recibido: 17 de marzo de 2020; Aceptado: 22 de junio de 2020; : 4 de agosto de 2020

Abstract

In the history of the playground, since its development In the USA, In the late 19th century and early 20th century, equipment and pedagogical propositions were adopted which can be traced back to two educational institutions created in the first half of the 19th century: the Infant School, in England, and the Kindergarten, in Germany The American initiative spread in Latin American countries such as Mexico, Argentina, Uruguay, and Brazil. In this article, we analyze the ideas about the playground advocated by Samuel Wilderspin, who initiated the infant school movement in England. Then, we present some of the propositions of the Playground Association of America and information about how the playground spread in Latin America. The text analyzes how the compositions that led to its implantation were made through social policy arrangements that addressed not only pedagogical and school matters but also physical education, urbanism, and hygiene. Often viewed as exclusively dedicated to physical education propositions -i.e., sports, gymnastics, and leisure practices- these institutions in fact proposed a comprehensive approach to education that encompassed different dimensions. We identify differences between countries which are due to the contexts in which the concepts were appropriated, as with Parque Infantil and other variants of that institution in Brazil and the Plazas de Déportes and Escuelas al Aire Libre in Uruguay. The confluences and distances in the history of these institutions across Latin America are a fertile research field to be explored.

Keywords:

Playground, Infant School, physical education, hygiene, Latin America.

Introduction

Since the 1920's in Brazil, propositions were developed and non-school institutions were implemented which were inspired by the American playgrounds organized by the Playground Association of America. Similar institutions were also identified in other Latin American countries like Argentina, Chile, Mexico and Uruguay. The Parque Infantil (childhood park), implemented in the city of São Paulo in 1935, was the main institution of this kind in Brazil. From the 1940's onwards, parques infantis were established in other cities in the state of São Paulo and in other states in the country, and in the second half of the 1970's, they were turned into Escolas Municipais de Educação Infantil.

In this article, we will analyze the educational propositions for these institutions. We focus on the English Infant School's playground, organized by Samuel Wilderspin in the 1820's; the Playground Association of America, in the early 20th century; and then, the Parque Infantil and other Brazilian and Latin American institutions. It is undeniable that each of the contexts in which these institutions developed have their own specific features. But points in common can also be found in evidence referring to affiliations or citations of the past which are not explicit and evanesced in the narratives about their history. The compositions that led to their implementation were made through social policy arrangements that addressed not only pedagogical and school matters but also physical education, urbanism, and hygiene. We will develop these strands based on theoretical and methodological contribution from the history of education in the framework of social relationships (Ginzburg, 2007; Kuhlmann Jr, 2019; Kuhlmann Jr. & Leonardi, 2017; Thompson, 2001; Williams, 1992).

The Playground in Infant School

The documents and studies about the history of the playground mention a remote influence from Froebel's pedagogical propositions for the Kindergarten. However, an illustration in the book School Architecture, published in the United States in 1848, indicates another model for the implementation of American playgrounds: the Infant School, an institution organized by Samuel Wilderspin in England, which was not identified in the texts of the Playground Association of America. The book, which presented different models of common school buildings, was written by Henry Barnard, one of the pioneers of the American Common School Movement. In a topic about plans of common school buildings and courtyards, Barnard reproduced an illustration of the Infant School's playground and argued about Wilderspin's propositions and the importance of that space, which allowed alternating play and study time (Barnard, 1849).

In 1823, Wilderspin published the book On the Importance of Educating the Infant Children of the Poor, where he systematized, in its 184 pages, the propositions he had been applying at the Spitalfields Infant School since it opened, in 1820, with a view to guiding the constitution of a system of infant schools. The book was revised and rewritten a few times; in 1840, it was renamed Early Education, and in 1852, its "carefully revised" eighth edition was published with 351 pages and under the title The infant system, with the subtitle for developing the intellectual and moral powers of all children from one to seven years of age.

The 1823 book already includes a chapter dedicated to the playground, which it did not define as a specific institution, but rather a necessary annex to the school space, unlike the specific, non-school institutions that were implemented in the late 19th and early 20th centuries in the United States. According to the author, an Infant School without a playground would be harmful to children:

To have one hundred children or upwards in a room, however convenient such room might be in other respects, and not to allow the children proper relaxation and exercise, which they could not have without a play-ground, would materially injure their health, which is a thing in my humble opinion, of the first importance. (Wilderspin, 1823, p. 170)

The same passage appears in the 1852 edition, but in the 1823 book, the author's considerations are predominantly moral. The playground could be compared to leaving a child to their own devices, i.e., the child would let out their inclinations and the effects produced by their education. If they were prone to fighting and arguing, then the teacher would have the opportunity to give advice on the unsuitableness of their conduct, whereas if the child remained only in the classroom, that would not manifest at school, only when they were out in the street. This space for playing would also help the child like school better (Wilderspin, 1823, pp. 170-174).

In turn, in 1840, toys and games gained relevance, along with moral education. The book was quoted by Barnard (1849), who reproduced an illustration from that edition and presented the organization of that outdoor space with its materials and the practices to be developed there.

Playground for an infant or primary school.

Figure 1: Playground for an infant or primary school.

Source: Barnard, 1849, p.89.

In the 1852 edition, the proposals for the playground are no longer restricted to moral considerations and appear in two chapters: the fifth, about the principles for early childhood education, and the sixth, about the requirements for an infant school.

In the fifth chapter, the playground is presented as indispensable to the institution's educational purposes. In children's education, exercising and the strengthening of physical energies are referred to as the basis for a powerful and healthy intellect. Through games, the child could acquire a great deal of valuable knowledge. By playing, the child would be able to see the book of Nature:

The absurd notion that children can only be taught in a room, must be exploded. I have done more in one hour in the garden, in the lanes, and in the fields, to cherish and satisfy the budding faculties of childhood, than could have been done in a room for months. (Wilderspin, 1852, pp. 77-78)

Physical exercise, inherent to animal life, underpinned the proposition that a good constitution should be the first goal of education. Working habits could not be acquired by restraining children's activities:

Deprive the children of their amusement, and they will soon cease to be the lively, happy beings, we have hitherto seen them, and will become the sickly, inanimate creatures, we have been accustomed to behold and pity, under the confinement and restraint of the dame's schools. I do not scruple to affirm, that if the play-grounds of infant schools are cut off from the system, -they will from that moment cease to be a blessing to the country. (Wilderspin, 1852, p. 80)

The sixth chapter says that the teacher, whether male or female, should live in the school; it also deals with materials, furniture, space organization and the distribution of children by age. In this chapter, Wilderspin does not reproduce the 1840 edition's figure; instead, he presents a simpler representation of the rotatory swing in the playground, which is also on the book's cover. After the same moral considerations as in the 1823 edition, the author disserts on space organization. He recommends paving the ground with bricks for good soil drainage and for preventing children from getting too dirty. Fruit trees should be planted around the playground's walls and in its center in order to cheer the children, while also teaching them to respect private property. A flower bed all around the space was also recommended. All this should provide the opportunity of useful lessons for children.

a rotatory swing.

Figure 2: a rotatory swing.

Source: Wilderspin, 1852, p.105.

Wilderspin also expressed his growing conviction about the playground's importance each year. He reported that the experience with balls, hoops and shuttlecocks had not been successful, since balls were often lost by going over the walls, and the other materials caused accidents. Hence the idea of using wooden blocks around four inches long, an inch and a half thick, and two inches and a half wide, which were very entertaining for children, who built a variety of shapes with them (Wilderspin, 1852, pp. 101-105).

To complete the playground, Wilderspin proposed installing a rotatory swing with a pole about 17 feet tall, on top of which 4 ropes were to be fixed on a pulley for children to rotate - an exercise that should strengthen the muscles and the whole body. The author concluded the chapter by saying that the playground could even be more appropriately called a training-ground (Wilderspin, 1852, p. 105-107). The rotatory swing was an equipment used in playgrounds and in Brazilian institutions, where it was called the "passo do gigante" (the giant's step) (Kuhlmann Jr., 2019).

The wooden blocks, as depicted in the 1840 figure, are very similar to the materials used in kindergarten. While these materials were not as central an element in the Infant School as they were in the Froebelian proposition, evidence shows that these building materials were likely not an original idea of the German pedagogue. It is plausible to suppose that, in both cases, they were an appropriation of popular culture games. We do not known whether Froebel read Wilderspin's book, which is not unlikely, since it was translated into German by Joseph Wertheimer in 1826, with a second edition in 1828, with 410 pages (Wilderspin, 1828). According to Jean-Noel Luc (1999, p.192-3), Wertheimer spurred the debate on children's education not only in Germany, but also in Hungary and Italy.

The Playground in the United States

As for the American playground, the following points are worth noting. Wilderspin's ideas were not mentioned by the movement's leading actors. However, the figure published in Barnard's book was appropriated in the playground historiography and erroneously disseminated as if it were a proposition made by Barnard himself, or even as an image of what one of the first American playgrounds was like (Brett, Moore, Provenzo, 1999; Kuhlmann Jr., 2019).

It is Froebel who appears as the source of inspiration to the American propositions, as mentioned in the first issue of the Playground Association of America's monthly magazine The Playground, in April 1907:

Froebel planned more than eighty years ago the kindergarten, with its plays and occupations, for little children. We propose now to develop a graded system of kinder-welten, - schools with playgrounds and workshops, gymnasiums and manual training rooms, science and art rooms, museums and libraries, lecture rooms and study or club rooms, under a curriculum presenting successive stages of world progress, to the end that the individual child and his environment may act and react in selected lines of racial development. (The Playground, 1907, p. 8)

The magazine, launched a year after the Association was created, featured a letter by the then President Theodore Roosevelt which advocated public playgrounds. The organization named him its honorary president; it also named Baron von Schenkendorff, president of the German Playground Association, an honorary member.

Von Schenkendorff was considered an inspiration for the creation of playgrounds in the United States, which are said to have been implemented as a result of Marie Zakrzewska's visit to Berlin, where she saw sand gardens for children, created by him, and which inspired the installation of a wide sand tank in the gardens of the Children's Mission in Boston, in 1885 (Hansan 1925).

The Playground's fourth issue developed the idea of kinderwelten, the children's world, which expanded Froebel's idea with play schools. Play schools should congregate playgrounds, play farms, holiday schools and their shops:

Play Schools are necessary for the development of expression, power, personality - one-half of the work of public elementary education, unrecognized or undeveloped in the present system of education, which confines its attention largely to work of impression, refinement, culture. (Stewart, 1907, p. 7)

Folklore was one of the activities recommended by the Playground Association of America. The program of the First Annual Playground Congress, held in 1907, included the performance of folk dances from Poland, Bohemia, Italy, Greece and Norway (The Playground, n.3, p.8). At the Second Annual Playground Congress, held in 1908 in New York, the national and folk dance festival was considered the most beautiful event in the meeting. The folk dances performed by the children came from various nationalities: Italian, Polish, Spanish, Irish, Bohemian, Russian, Swedish, Hungarian, Scottish, German and "negro" (sic) (Playground Association, 1909, pp. 48-49).

Folk dance was supposed to provide controlled situations in which recognition of the cultural differences of the immigrant population should be a means for their integration into American society. By feeling that their cultural heritage was appreciated, newcomers could more easily develoployalty to their new nation. Dancing together was supposed to make them less attached to their differences and more aware of their individual efforts as subordinates to the interests of the group (Mooney-Melvin, 1983).

P.A.A. president Luther Halsey Gulick considered that it was not enough to regard games and dances as a safety valve, as something of moral value that should provide an opportunity for innocent consumption of joyful energy:

They constitute, we believe, a positive moral force, a social agency, having had in the past and are destined to have in the future a great fonction in welding into a unified whole those whose conditions and occupation are exceedingly diverse. (1909, p. 433).

The association had its name changed to Playground and Recreation Association of America in the mid-1910's and to National Recreation Association in the 1930's. Removing the Playground name possibly marked the end of the advocacy of playgrounds organized for children, with a shift of emphasis towards playground as a space for gymnastics or recreation exercises in schools or public parks, although its original proposition remained within early childhood education schools (Frost & Woods, 1998).

Physical Education and the Playground in Latin America

There are several indications of the American inspiration for the installation of institutions similar to playgrounds in Latin America.

In Brazil, Frederico Gaelzer, who was an athlete with the Associação Cristã de Moços in Porto Alegre, in the state of Rio Grande do Sul, was awarded a scholarship to study in the United States, at the George Williams College, an institution linked to the YMCA, in 1918. It was not until 1926 that he returned to Porto Alegre, where he organized, with the local government, the Jardins de Recreio (recreation gardens), a local version of the playgrounds (Feix & Goellner, 2008). According to Gomes (2006, pp.105-106), before his return, he worked at the YMCA in Mexico and Uruguay.

The name Jardim de Recreio is part of the references to Froebel and the playground. In the Brazilian case, other denominations were used, such as Campo or Praça de Recreio e de Jogos, Escola de Saúde and Parque Infantil, the last of which became the most common one.

The denomination parque infantil appears as early as in 1915, in the book Eduquemos, by Arthur Porchat de Assis, a pedagogy teacher at the Liceu Feminino Santista and the director at the Instituto Dona Escholástica Rosa, in Santos, on the coast of São Paulo (Faria & Monteiro, 2020). In the book, the author concludes the chapter entitled "Da Educação Physica" (on physical education) by proposing the creation of parques infantis. Assis quotes Froebel, but it is not clear whether there is any influence from the playground model, also because the author's main inspiration for the book is European, rather than American. But the propositions are close to what would later be the implementation of institutions with that model in Brazil:

As for private initiative, may the owners of our beachfront casinos be glad to engage in establishing large parques infantis, where children can enjoy the oxidation of the air, the freedom of their movements and the joy and expansion of their feelings. Nothing can be more attractive than a parque infantil! Early in the morning, may the families let that chatty band of children seek in the parque the most innocent motives for exchanging ideas and affection, sometimes darting in the long lanes, by foot, on their bicycles, on their carrinhos de bodes (goad carts); sometimes building their little sand houses by the lake of crystal water; sometimes building artistic palaces with Papá Froebel's wooden cubes and materials; finally, all that expresses - life, health and joy. The children will spend hours oblivious of all else, healthily enjoying the influences of this real and artificial environment. Real due to direct closeness to nature, whose external physical elements will work by restoring their bodies in general; artificial due to the educative effects that art creates in the choice of games, in the variety of occupations, always improvised and activated by the directors at these infant centers. (Assis 1915, pp. 28-29)

In 1941, Nicanor Miranda, the then head of the Education and Recreation Division of São Paulo, in charge of the city's parques infantis, published a book about the dissemination of parques infantis and parques de jogos. With regard to Latin America, Miranda presented information about initiatives in Mexico, Cuba, Uruguay, Argentina and Chile. About Mexico, he referred to the parks as a development of the missiones culturales, since 1926, and highlighted the role of physical education teachers in restoring traditional Mexican games and dances, which was carried out in the childhood park of Xalapa. In Cuba, he mentioned the creation of the Corporate Council of Education, Health and Beneficence, in 1936, in the Batista administration, which opened parks for children and youths, and he highlighted the José Marti park, in Havana. In Uruguay, Miranda said that efforts to promote physical education had been taking place since 1923, with the plazas de desportes, which he translated as parques de jogos (game parks), some of them with a rincón infantil (children's area).

As for Argentina, he referred to the creation of the Direción de Plazas de Exercicios Fisicos y su Regulamentación, in 1919, which organized game squares, holiday camps, clubs of gardener boys and childhood recreation areas. With regard to Chile, he mentioned the creation of game squares since 1923, many of which were said to have been closed because the required services were not implemented, and the staff's work was often limited to installing the equipment. (Miranda, 1941, pp. 15-19)

However, documents should be viewed with caution. Miranda's information came from bibliography he accessed and which contains errors. For example, with regard to Uruguay, Miranda refers to the document by Julio Rodríguez, Plan de ación de la Comissión Nacional de Educación Física (CNEF), from 1923. But the initiatives in Uruguay were underway as early as in 1911, the year of creation of the commission where Rodriguez would later serve as technical director. In 1913, the Plazas Vecinales de Cultura Física were created, and in 1915 they had their name changed to Plazas de Desportes (Scarlato, 2015). Perhaps Miranda made a mistake, or there was a graphic error in his study, since he cites as reference the 1923 report and claims that his information about Uruguay comes from the "latest official report" from that country, where there were already 85 plazas de desportes (Miranda, 1941, p. 17).

About Uruguay, Scarlato (2015, pp. 111-112) cites the 1913 book by Juan Arturo Smith, president of the CNEF, which paid tribute to the United States by referring to the book American playgrounds, by EB Mero, from 1908. Miranda (1941) also cited this book as a reference for writing about the United States. According to Scarlato, Smith considered that the plazas vecinales overcame the playgrounds for two reasons: they were open not only for children and adolescents, but for mothers, fathers and young and elderly people; and they incorporated an "organized management". Smith appointed Jess Hopkins technical director of the first plaza vecinal. Hopkins was an American living in Uruguay since 1912; he had a degree in physical education from the Springfield College, linked to the YMCA, and became head of the Department of Physical Education of the Uruguayan Associación Cristiana de Jóvenes (ACJ). Later, by Hopkins' appointment, Julio Rodríguez went to study physical education at the Springfield College.

It is worth highlighting that the president of the Playground Association of America, Luther Halsey Gulick, was also head of the Department of Physical Education at the Springfield College, previously denominated YMCA International School, in Massachusetts (Dogliotti, 2013, p. 2).

Urbanism and the Playgrounds

The growth of cities, in the late 19th and early 20th centuries, brought the subject of parks and recreation into the debates of urbanism and landscaping. In 1923, after completing his Master's at the University of Columbia, Gilberto Freyre wrote the essay Ludum Pueris Dare, published in the Diário de Pernambuco newspaper, where he mentioned the playgrounds:

I wish my very young fellow countrymen knew how to resist our terrible habit of turning children into little men as soon as possible. It is bad enough that this borough, like the other boroughs in Brazil, is a sad city without recreational areas for the little ones, without lawns where they can run, without tanks where they can play with paper ships, without anything that stimulates joy in them. And, unlike the children we see in happy flocks on the grass of parks in London and Berlin, in the Tuileries and in the play-grounds of any city in the United States and Canada, the boys here are sad creatures, candidates for tailcoat and early baldness. (1979, p. 141)

In 1925, Gilberto Freyre mentioned again, in another essay, the need for areas where children could play freely and, in 1929, as a secretary to the governor of Pernambuco and a teacher of sociology at the Escola Normal do Recife, he made notes on research carried out by his students in the city and on the imminent implementation of playgrounds. Freyre had conducted studies on modern urbanism, and he projected: "Recife will be the first Brazilian city to have playgrounds". It is not known whether those were actually implemented, since due to the political changes in Brazil in 1930, the governor was deposed, and Freyre followed him in his exile abroad (Freyre, 2006, p. 314).

In 1930, in the city of São Paulo, the Playground of D. Pedro II Park was inaugurated as a result of arrangements conducted since the 1920's in the Rotary Club, whose president was Doctor Edmundo de Carvalho, MD, and which had the city's future mayor Luiz Ignácio de Anhaia Mello as a member (Dalben, 2016). To urbanists, active recreation for children would provide a contact with nature. Soares analyzes how, in the early 20th century,

educators, scientists, artists, urbanists and doctors contribute to form a set of ideas about life in the open air in which the desire to escape towards nature conceived as a source of recovery of lost energies and recovery from degeneration is central. (2016, p. 18)

This concerns not only a nature external to the urban environment, but also the development of propositions of space organization that should bring nature into the city. The urbanist ideas were present in the playground of D. Pedro n Park, in São Paulo, inaugurated on December 25, 1930. That Christmas, a festival was held which was attended by authorities and included the distribution of toys and candies to children.

The playground probably began to operate before that date, which was just an official celebration, since a news story published seven months earlier in the Diário Nacional announced that the construction works were in the final stage. The text's starting point was the conceptions of "modern urbanism" regarding the restoration of contact with nature, indicating the trend of bringing the countryside into the city through the implementation of "active recreation". With a swimming pool for children up to 5 years old ready, the city's first recreation park awaited the last touches in its shed and the delivery of seesaws, swings and games which were being manufactured at the city's Liceu de Artes e Ofícios. Three hundred children were expected to visit the place each day. Considering urbanism as a matter of education, the news story presented the playground's educational purpose:

children's physical improvement will be accompanied by their mental education by means of educative prelections, classes in the open air lasting a quarter of hour, singing, recitation, etc (...) Children will breath the free countryside atmosphere amidst the city of skyscrapers ("Estão quasi promptas", 1930)

Hygiene - Education and Health in the Parques

In 1931, the playground of D. Pedro II Park had its name changed to Escola de Saúde (health school), as a result of a partnership between the Crusade for Childhood Association and the municipality of São Paulo, which was based on a program for children aimed at reducing child mortality and promoting education for children's physical and moral health. The program was designed by Maria Antonieta de Castro, the secretary-director of the institution, which had Pérola Byington as director-general. De Castro was a sanitary educator and had held various positions at both the Sanitary Service and the Hygiene Institute of São Paulo. The Crusade for Childhood itself was born within the Association for Sanitary Education and became an autonomous entity in 1931.

On October 12, 1931, the Escola de Saúde was officially inaugurated as part of the celebrations of the Children's Week, a festivity implemented by the Crusade for Childhood. At the ceremony, Pérola Byington, director of the Crusade, explained that the school's purpose was to attract children from nearby neighborhoods such as Brás and Moóca, both of which had a significant population of factory workers at the time. According to her, the playground of D. Pedro II Park was nearly derelict, with only a daily guard but no guidance to users. The municipality accommodated the Crusade's request and granted it the space, which would thus have an educational program with conferences, parent meetings, gymnastics, games, toys, educational excursions, specialist medical gymnastics, festivals and sports competitions. In the afternoon the same day, Byington and de Castro attended the continuation of the Children's Week celebrations at the Municipal Theater, where Fernando de Azevedo held a conference titled A Saúde e a Escola Nova (health and the new school). At the opening session, the Director-General of Education of São Paulo, Lourenço Filho, read a letter by the then Brazilian president Getulio Vargas where he expressed his interest in the Children's Week promoted by the Crusade and in a campaign focusing on problems related to children in the press, the radio and conferences. Fernando de Azevedo's speech addressed the need to cultivate children's health as well as build their character and educate their intelligence ("Iniciou-se ontem", 1931).

About the educational proposition of the Escola de Saúde, which had sanitary educators hired as such, de Castro wrote:

In 1931, the Crusade organized and operated, in D. Pedro Park, the "Escola de Saúde", for the physically weak, with a special regime of physical exercises, hydro and heliotherapy, in which it also organized the first Children's Library of Sao Paulo, with 500 books. In 1936, absorbed by the Municipal Government, this School became the Parque Infantil that still exists (Castro, 1956, p. 2)

The city of Santos also inaugurated its Escola de Saúde under the aegis of the city's Rotary Club, even before the one in São Paulo, on February 23, 1931. In 1942, it was incorporated into the municipal government under the name of Parque Infantil (Cunha, 2018).

As in São Paulo, the plan for the Escola de Saúde in Santos included educators hired by the state who, helped by municipal assistants, would teach "respiratory and Swedish gymnastics, instructive recreation, civic instruction and notions of things and hygiene, in addition to the practice of heliotherapy." (Escola de débeis, 1931)

The term Escola de débeis (school for the weak), which was the heading of the news story, was also used in relation to the Escolas de Saúde in São Paulo, and referred to the proposition of open-air schools and holiday camps, which were disseminated since the early 20th century in Europe and Latin America (Amaral 2016, Dalben 2009, 2019). They were intended as measures to overcome physical weakness and prevent the contagion of tuberculosis in times prior to the BCG vaccine.

The sun and nature as promotors of health were touted by hygienists. In 1916, Moncorvo Filho, head of the Institute for Childhood Protection and Care of Rio de Janeiro, made a communication to the First Medical Congress of São Paulo about Brazilian initiatives regarding heliotherapy. In addition to his work, he highlighted the names of "Clemente Ferreira, Alfredo Ferreira de Magalhães, Augusto Paulino, V. Veiga, Jader de Azevedo, Ribeiro de Castro, Oliveira Botelho, Julio Novaes and others" who, three years earlier, began to practice the "new naturist method" (Moncorvo F° 1917, p. 8). In the text, he referred to the creation of a special heliotherapy service, with the installation of a solarium in the Moncorvo Dispensary, and presented results of the treatment of 14 children and adolescents.

On May 4, 1924, Moncorvo Filho and Alves Filgueiras inaugurated the "Heliotherapium", "an establishment especially dedicated to prophylaxis and healing through sunbathing". In the speech he made at the inauguration, Moncorvo said that one of the institute's main purposes was:

to provide care especially for weak, undergrown, anemic or rickety children to be radically transformed in their physique by the marvelous effects of life in the open air, also learning and playing under the influx of rays employed in a methodical and scrupulous manner. (Moncorvo F° 1924, pp. 6-7).

With regard to heliotherapy, the images of children in photographs of the Escola de Saúde in Santos follow the pattern of open-air schools in Europe or other Latin American countries. Children wear wide-brimmed hats and swimsuits. In one of the photos, they are in formation, with the words "gymnastics in the sun" written on the photo; in another, a classic model: most of them lying on canvas chairs arranged in a semicircle, a few on mats on the ground, and the dressed teacher is sitting on a stool in front of them, with the caption "sunbathing with lessons of hygiene" (Cunha 2018, p. 64).

Sunbathing at the Escola de Saúde in Santos, n. d.

Figure 3: Sunbathing at the Escola de Saúde in Santos, n. d.

Source: the Duarte Family collection. Laboratory of information, Archive and Memory of Education (LIAME), Unisantos.

The denomination Escola de Saúde had been used before to refer to the Santos institution and the playground in D. Pedro ii Park. In July 1930, a news story was published about the Escola de Saúde at the Centro de Saúde (health center) in Bom Reiro, a neighborhood in central São Paulo, installed two months earlier by the state Sanitary Inspection Service. Maria Conceição Junqueira was the person in charge of the Centro, and she told the reporters that the purpose was to turn weak children into robust ones. To that end, they selected 20 malnourished girls and 15 malnourished boys from the João Kopke Primary School, near the Centro de Saúde. They then began to teach them about health and treat them with medicines, respiratory gymnastics and exposure to the sun. After those, the children were served soup or porridge and a fruit. The sanitary educators would also visit the parents to provide counseling. As a didactic strategy, they made a plan of excursions called "going to health city". According to this plan, to arrive in health city, children should stop at each station, which meant putting on 200 grams on a monthly basis:

as in fairy tales, Bath City is the first station on the hygiene road, which goes to Health City and stops at the stations: Spring of Clean Water. Valley of Fruits, City of Healthy Eating, Exercise and Rest, Pure Air and Sunlight, Milk Farm, Potato Field, School, Restorative Sleep. ("Apenas de tanga", 1930)

Final Considerations

The relationship between the propositions for the Infant School's playground and the American playground was not direct, but there are interesting points in common which reverberated in the diffusion of this institution across the American continent. The rotatory swing, whose design was detailed in Wilderspin's book, accompanied that diffusion; it was called passo do gigante in Brazil, and was the precursor of other equipment (slides, seesaws, swings, roundabouts) which came to be installed both in institutional playgrounds - organized ones with professional staff - and in playgrounds in a more informal sense - a space for children's fun in squares and parks. No study was found about the repercussion of Barnard's book with regard to school architecture in the United States. But the appropriation of Wilder-spin's image as if it were the precursor design of an American playground is a distorted acknowledgement of that relationship.

Physical education became one of the main bases for disseminating this educational institution. The body is understood beyond the practice of gymnastic exercises, i.e., in cultural expressions such as folkloric ones, and in its relationship with nature, the promoter of healthy development.

Social policy making and the planning of modern cities and their spaces aggregate the interest of urbanists and authorities in the institution. In his letter to the Playground Association of America, the then American president Theodore Roosevelt wrote:

Play is at present almost the only method of physical development for city children, and we must provide facilities for it if we would have the children strong and law-abiding. (...) If we do not allow the children to work we must provide some other place than the streets for their leisure time. (The Playground, 1907, p. 5)

The links between education and health were a strong component of the propositions of these institutions, and were present even after the period indicated in the title of this article. Interestingly, the excursion activity developed at the Escola de Saúde in Bom Retiro was proposed in a very similar way in June 1948.

Between 1947 and 1957, the propositions for the Parque Infantil in the city of São Paulo were disseminated through the Boletim Interno (internal bulletin) of the Division of Education, Social Work and Recreation of the Department of Education of the city of São Paulo, which provided guidance on a monthly basis for the work in those institutions (Kuhlmann Jr & Fernandes, 2014). In the Boletim Interno published that month, Noemia Ippolito, head of the Technical-Educational Section, presented a miniature reproduction of a drawing that existed in the building in Parque Infantil D. Pedro II, with the title "Uma viagem à terra da saúde" (a trip to the land of health) (Figure 4). The drawing should be handed out to children, who, with their taste for handling colored pencils, would paint the images, thus "simulating a real trip" and acquiring essential knowledge about bathing, life in the open air, healthy eating, but also about educational institutions and studying. Was the Bom Retiro proposition used as a model for the drawing still in the days of the Escola de Saúde in D. Pedro II Park, and kept after the change to Parque Infantil?

Sanitary Education.

Figure 4: Sanitary Education.

Source: Boletim Interno da Divisão de Educação, Assistência e Recreio (June 1948)

In the Escolas de Saúde and in the Parque Infantil established in São Paulo, guidelines related to the field of physical education, from the perspective of comprehensive education, were integrated with those of hygiene, from the perspective of open-air schools. In Uruguay, on the other hand, it seems that the aspects of physical education and hygiene followed parallel paths. The Plazas de Deportes received children and young people for recreational exercises, games and sports such as football, volleyball, tennis and boxing (Scarlatto, 2015). In the same period, Escuelas al aire libre were inaugurated in 1913, at the initiative of the Liga Uruguaya contra la Tuberculosis helped by the Cuerpo Médico Escolar and the Dirección General de Instrucción Primaria (Dalben, 2019).

The confluences and distances in the history of these institutions across Latin America are a fertile research field to be explored.

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Recibido: 17 de marzo de 2020; Aceptado: 22 de junio de 2020; : 4 de agosto de 2020

Resumo

Na história do playground, desde seu desenvolvimento nos EUA, no final do século XIX e início do século XX, adotaram-se equipamentos e propostas pedagógicas que remetem a duas instituições educacionais criadas na primeira metade do século XIX, a Infant School inglesa e o Kindergarten alemão. A iniciativa norte-americana espraiou-se na América Latina, como no México, na Argentina, no Uruguai e no Brasil. Neste artigo de pesquisa histórica, analisam-se as ideias sobre o playground defendidas por Samuel Wilderspin, responsável pelo movimento da Infant School na Inglaterra. Em seguida, apresentam-se algumas das propostas da Playground Association of America e informações sobre a difusão do playground na América Latina. O texto analisa como as composições que levaram à sua implantação foram produzidas por meio de articulações voltadas às políticas sociais que não se restringem a questões pedagógicas, escolares, mas estão referidas também à educação física, ao urbanismo e ao higienismo. Consideradas muitas vezes como restritas a propostas de educação física, voltadas a práticas desportivas, de ginástica e de lazer, essas instituições construíram propostas de educação integral envolvendo diferentes dimensões. Identifi-cam-se diferenças entre os países, devido aos contextos em que as propostas foram apropriadas, como no caso do Parque Infantil, e outras variantes da instituição no Brasil, e das Plazas de Deportes e Escuelas al Aire Libre no Uruguai. As confluencias e distâncias na história dessas instituições em toda a América Latina constituem um fértil campo de investigações a ser explorado.

Palavras-chave:

Playgrounds, Infant School, educação física, higiene, América Latina.

Introdução

Desde os anos de 1920, no Brasil, desenvolveram-se propostas e implanta-ram-se instituições caracterizadas como extraescolares, que tiveram como fonte de inspiração os playgrounds norte-americanos organizados junto à Playground Association of America. Instituições com perfil semelhante foram identificadas também em outros países latino-americanos, como Argentina, Chile, México e Uruguai. O Parque Infantil, implantado na cidade de São Paulo em 1935, foi a instituição que ganhou maior notoriedade no Brasil. A partir da década de 1940, inauguraram-se parques infantis no interior do estado de São Paulo e também em outros estados do país transformando-se, após a segunda metade dos anos de 1970, em Escolas Municipais de Educação Infantil.

Neste artigo, serão analisadas as propostas educacionais para essas instituições. Focalizam-se o playground da Infant School inglesa, organizado por Samuel Wilderspin, nos anos 20 do século XIX; a Playground Association of America, no início do século XX e depois o Parque Infantil e outras instituições brasileiras e latino-americanas. É inegável que cada um dos contextos em que essas instituições se desenvolveram tem as suas especificidades. Mas também encontram-se pontos em comum em evidências que remetem a filiações ou citações do passado que não são explícitas e se apagaram nas narrativas que tratam das suas histórias. As composições que levam à sua implantação se produzem por meio de articulações voltadas às políticas sociais e não se restringem a questões pedagógicas, escolares, mas estão referidas também à educação física, ao urbanismo, ao higienismo. Para desenvolver essa trama tem-se como aportes teóricos e metodológicos a perspectiva do estudo da história da educação no quadro das relações sociais e a busca de evidências que sustentem possibilidades explicativas consistentes (Ginzburg, 2007; Kuhlmann Jr, 2019; Kuhlmann Jr. e Leonardi, 2017; Thompson, 2001; Williams, 1992).

O playground na Infant School

Os documentos e os estudos que tratam da história do playground mencionam uma influência remota nas propostas pedagógicas de Froebel para o Kindergarten (Jardim de Infância). Entretanto, uma figura do livro School architecture, publicado nos EUA em 1848, indica uma outra referência para a implantação dos playgrounds norte-americanos: a Infant School, instituição organizada por Samuel Wilderspin, na Inglaterra, que não foi identificada nos textos da Playground Association of America. O autor do livro, que apresentava diferentes modelos de construções escolares destinadas à educação popular, era Henry Barnard, um dos pioneiros do Movimento das Escolas Comuns norte-americano. Em um tópico sobre plantas para prédios e pátios de escolas infantis, Barnard reproduziu uma figura do play-ground da Infant School, argumentando sobre as propostas de Wilderspin e a importância desse espaço, que permitiria alternar as horas de recreação e estudo (Barnard, 1849).

Em 1823, Wilderspin publicou o livro On the importance of educating the infant children of the poor, em que sistematizou, em suas 184 páginas, as propostas que vinha aplicando na Spitalfields Infant School, desde a sua abertura, em 1820, com vistas a orientar a constituição de um sistema de escolas infantis. O livro foi revisto e reescrito algumas vezes, recebendo o nome Early education, em 1840 e publicado em 1852, como oitava edição, "cuidadosamente revista", agora com 351 páginas e denominado como The infant system, apresentando como subtítulo "para o desenvolvimento das capacidades intelectuais e morais de todas as crianças de um a sete anos de idade".

O livro de 1823 já traz um capítulo dedicado ao playground, que não seria uma instituição específica, mas um anexo necessário ao espaço escolar, diferentemente das instituições extraescolares que foram implantadas no final do século XIX e início do século XX, nos EUA. Para o autor, uma Infant School sem um playground seria prejudicial às crianças:

Manter uma centena de crianças, ou mais, em uma sala, embora possa ser conveniente sob outros aspectos, mas não para dar relaxamento e exercício apropriado às crianças, que elas não poderiam ter sem um play-ground, seria materialmente ferir a sua saúde, algo, na minha humilde opinião, da primeira importância. (Wilderspin, 1823, p. 170)

A mesma citação aparece na edição de 1852, mas no livro de 1823, as considerações do autor são predominantemente morais. O playground poderia ser comparado a estar solto no mundo, onde a criança deixaria aflorar as suas inclinações e os efeitos produzidos em sua educação. Caso fossem afeitas a brigas e discussões, o professor teria a oportunidade de dar conselhos sobre a impropriedade de sua conduta, enquanto que se a criança permanecesse apenas na sala, isso não se manifestaria na escola, mas apenas quando fosse para a rua. Este espaço para brincar contribuiria também para a criança gostar mais da escola (Wilderspin, 1823).

Já em 1840, os brinquedos e brincadeiras ganham relevância, ao lado da educação moral. O livro foi citado por Barnard (1849), que reproduziu uma gravura que constava daquela edição e apresentou a organização desse espaço exterior com materiais e práticas a serem ali desenvolvidas.

Playground para uma escola infantil ou primária

Figura 1: Playground para uma escola infantil ou primária

Fonte:Barnard (1849), p. 89.

Na edição de 1852, as propostas para o playground não ficam mais restritas às considerações morais e aparecem em dois capítulos: o quinto, sobre os princípios para a educação infantil, e o sexto, sobre os requisitos para uma escola infantil.

No quinto capítulo, o playground é apresentado como indispensável aos propósitos educacionais da instituição. Na educação infantil, o exercício e o fortalecimento das energias físicas seria a base para um intelecto poderoso e sadio. Pelo jogo, a criança poderia adquirir uma grande quantidade de conhecimento valioso. Ao jogar, a criança poderia ver o livro da Natureza:

A absurda noção de que a criança somente poderia aprender dentro de uma sala precisa explodir. Em uma hora nos jardins, nos caminhos, nos campos, seria possível fazer mais para cuidar e satisfazer as florescentes faculdades da infância, do que durante meses dentro de uma sala. (Wilderspin, 1852, pp. 77-78)

O exercício físico, inerente à vida animal, sustentava a proposta de que uma boa constituição deveria ser o primeiro objetivo da educação. A aquisição de hábitos de trabalho não poderia ser feita pelo constrangimento das atividades infantis:

Privem as crianças das suas diversões e em breve elas deixarão de ser os vivos e felizes seres que nós temos visto até agora, e se tornarão as criaturas doentias e sem vida que nós estamos acostumados a ver e ter piedade, sob o confinamento e restrição das dame schools. Eu não tenho escrúpulos em afirmar que, se os playgrounds das escolas infantis forem retirados do sistema, elas deixariam, a partir desse momento, de ser uma benção para o país. (Wilderspin, 1852, p. 80)

O sexto capítulo prevê a moradia de professor e professora na escola e dispõe sobre materiais, mobiliário, arrumação dos espaços e distribuição das crianças por idade. Nele, Wilderspin não reproduz a figura da edição de 1840, mas apresenta uma representação mais simples do balanço giratório (rotatory swing) existente no playground, que também é imagem da capa da publicação. Após apresentar as considerações de ordem moral já previstas em 1823, o autor tece considerações sobre a organização do espaço. Recomenda a pavimentação do piso com tijolos, a fim de obter boa drenagem do solo e de evitar que as crianças viessem a se sujar demasiadamente. Árvores frutíferas deveriam ser plantadas ao redor dos muros e ao centro do playground, o que alegraria as crianças, ensinando-as também ao respeito à propriedade privada. Um canteiro de flores em toda a volta também era recomendado. Tudo isso proporcionaria a oportunidade de úteis lições para as crianças:

Balanço giratório

Figura 2: Balanço giratório

Fonte:Wilderspin (1852, p. 105)

Wilderspin manifestou também a sua crescente convicção na importância do playground, a cada ano. Relatou que a experiência com o uso de bolas, aros para girar e petecas não havia sido bem sucedida, pois as bolas se perdiam frequentemente ao passar os muros, e os outros materiais provocavam acidentes. Daí surgiu a ideia de obter blocos de madeira medindo por volta de 10 centímetros de comprimento por 5 de largura e 3 de altura, com os quais as crianças se entretinham muito, construindo uma grande variedade de formas (Wilderspin, 1852).

Para completar o playground, Wilderspin propunha a instalação de um balanço giratório, com um mastro de mais ou menos 5 metros de altura, no topo do qual se fixariam 4 cordas em uma roldana para as crianças girarem, exercício que fortaleceria os músculos e daria vigor ao corpo. O autor concluiu o capítulo afirmando que o playground poderia até ser chamado mais apropriadamente de training-ground, campo de treinamento (Wilderspin, 1852). O balanço giratório foi um equipamento utilizado nos playgrounds e nas instituições brasileiras, sendo denominado como "passo do gigante" (Kuhlmann Jr., 2019).

Os blocos de madeira, como representado na figura de 1840, são muito semelhantes aos materiais utilizados no jardim de infância. Embora o uso desses materiais não tenha ocupado um lugar tão central na Infant School quanto na proposta froebeliana, os indícios mostram que o uso desses materiais de construção não teria sido uma ideia original do pedagogo alemão. É plausível supor que em ambos os casos seriam apropriações de práticas oriundas das brincadeiras na cultura popular. Não se sabe se Froebel teria lido o livro de Wilderspin, o que não é improvável, pois foi traduzido ao alemão por Joseph Wertheimer, em 1826, com uma segunda edição em 1828, com 410 páginas (Wilderspin, 1828). De acordo com Jean-Noel Luc (1999), Wertheimer impulsionou o debate sobre a educação das crianças não só na Alemanha, como na Hungria e na Itália.

O playground nos EUA

Quanto ao playground norte-americano, apresentam-se alguns apontamentos. As ideias de Wilderspin não foram referidas pelos protagonistas do movimento. No entanto, a figura publicada no livro de Barnard foi apropriada na historiografia dos playgrounds e difundida erroneamente como se fosse uma proposta elaborada pelo próprio Barnard, ou mesmo como uma imagem do que teria sido um dos primeiros playgrounds norte-americanos (Brett et al., 1999; Kuhlmann Jr., 2019).

A referência a Froebel é que aparece como fonte de inspiração para as propostas, como referido no primeiro número da revista mensal The Playground, da Playground Association of America, em abril de 1907:

Froebel planejou o kindergarten há mais de oitenta anos, com seus jogos e ocupações, para as crianças pequenas. Nós propomos agora desenvolver um sistema graduado de kinder-welten, - escolas com playgrounds e oficinas, ginásios e salas de trabalhos manuais, salas de ciência e arte, museus e bibliotecas, salas de leitura e de estudos, sob um currículo que apresente os sucessivos estágios do progresso humano, com o fim de que a criança individual e o seu meio possam agir e reagir em linhas selecionadas de desenvolvimento racial. (The Playground, 1907, p. 8)

A revista, lançada um ano após a criação da Associação, trazia uma carta do presidente Theodore Roosevelt em defesa dos playgrounds públicos. Roosevelt foi nomeado presidente de honra da entidade, que indicou também como membro honorário o Barão Von Schenkendorff, presidente da Associação dos Playgrounds da Alemanha.

Von Schenkendorff foi considerado como referência para a organização dos playgrounds nos EUA, os quais teriam sido implantados como resultado da visita de Marie Zakrzewska a Berlim, quando observou jardins com areia para as crianças, criados por ele, e que inspiraram a implantação de um amplo tanque de areia nos jardins da Children's Mission em Boston, em 1885 (Hansan 1925).

No quarto número da revista The Playground, desnvolve-se a ideia do kinderwelten, o mundo das crianças, que ampliaria a ideia de Froebel, com as escolas de jogos (play schools). As escolas de jogo congregariam playgrounds, fazendas de jogos (play farms), escolas de férias e suas lojas:

As escolas de jogos são necessárias para o desenvolvimento da expressão, poder, personalidade - metade do trabalho da educação pública elementar, ignorada ou pouco desenvolvida no atual sistema de educação, que limita sua atenção majoritariamente para o trabalho de pensamento, refinamento, cultura. (Stewart, 1907, p. 7)

O folclore foi um dos recursos recomendados pela Playground Association of America. Na programação do Primeiro Congresso Anual, de 1907, previa-se a apresentação de danças folclóricas da Polónia, Boêmia, Itália, Grécia e Noruega (The Playground, n. 3, p. 8). No Segundo Congresso Anual de Playgrounds, ocorrido em 1908, em Nova Iorque, o festival de danças nacionais e folclóricas foi considerado o mais belo evento da reunião. As danças folclóricas apresentadas pelas crianças eram oriundas de várias nacionalidades: italiana, polonesa, espanhola, irlandesa, boêmia, russa, sueca, húngara, escocesa, alemã e "negro" (sic) (Playground Association, 1909, pp. 48-49).

A dança folclórica proporcionaria situações controladas em que o reconhecimento das diferenças culturais da população imigrante seria um meio para a sua integração à sociedade americana. Ao sentir que suas heranças culturais eram apreciadas, os recém-chegados poderiam desenvolver mais facilmente a lealdade à nova nação. Ao dançar em conjunto, cresceriam menos apegados às suas diferenças e mais conscientes do seu esforço individual como subordinados aos interesses do grupo (Mooney-Melvin, 1983).

Luther Halsey Gulick, presidente da PAA, considerava que não bastaria considerar os jogos e danças como uma válvula de segurança, como de valor moral que dariam a oportunidade para um inocente consumo de alegre energia:

Eles constituem, acreditamos, uma força moral positiva, uma agência social, que tiveram no passado e estão destinados a ter no futuro a grande função de moldar em um todo único aqueles cujas condições e ocupações são demasiadamente diversas. (1909, p. 433)

A associação teve seu nome alterado para Playground and Recreation Association of America, em meados da década de 1910, e para National Recreation Association, nos anos de 1930. A retirada do nome Playground teria representado o final da defesa dos playgrounds organizados para as crianças, com a transição para a ênfase no playground como espaço de exercícios de ginástica ou de recreação, nas escolas ou parques públicos, embora a proposta original tenha permanecido no interior das escolas de educação infantil (Frost e Woods, 1998).

A educação física e o playground em países da América Latina

Há vários indícios da inspiração norte-americana para a instalação de instituições correlatas aos playgrounds nos países da América Latina, fortemente vinculadas à educação física.

No Brasil, Frederico Gaelzer, que era atleta da Associação Cristã de Moços em Porto Alegre, Rio Grande do Sul, recebeu uma bolsa para estudar nos EUA, no George Williams College, instituição vinculada à YMCA, em 1918. Voltou a Porto Alegre apenas em 1926, onde organizou, junto à prefeitura, os Jardins de Recreio, versão gaúcha dos playgrounds (Feix & Goellner, 2008). De acordo com Gomes (2006), antes de seu retorno, atuou nas ACM do México e do Uruguai.

A denominação Jardim de Recreio compõe as referências a Froebel e ao playground. No caso brasileiro, outras denominações foram utilizadas, como Campo ou Praça de Recreio e de Jogos, Escola de Saúde e Parque Infantil, esta a que se tornou mais comum.

A denominação parque infantil já aparece em 1915, no livro Eduquemos, de Arthur Porchat de Assis, professor de Pedagogia no Liceu Feminino Santista e diretor do Instituto Dona Escholástica Rosa, em Santos, SP (Faria e Monteiro, 2020). No livro, o autor conclui o capítulo intitulado "Da Educação Physica" propondo a criação de parques infantis. Assis cita Froebel, mas não fica claro se há influência do modelo dos playgrounds, até porque a principal referência do autor no livro é europeia e não norte-americana. Mas as proposições aproximam-se do que depois iria se configurar na implantação dessas instituições no Brasil:

Quanto á iniciativa particular, animem-se os proprietarios dos casinos das nossas praias a estabelecer os grandes parques infantís, onde as creanças possam gozar a oxydação do ar, a liberdade dos seus movimentos, a alegria e expansão dos seus sentimentos. Nada poderá ser mais attrahente do que um parque infantil! Logo pela manhã, soltem as famílias esse bando gárrulo de creanças, e que ellas vão buscar no parque os mais innocentes motivos para a troca de idéas, permuta de affectos, ora correndo nas alamedas extensas, a pé, em suas bycicletas, nos seus carrinhos de bódes; ora, na construcção de suas casinhas de areia ao lado do lago crystallino; ora, na edificação dos artísticos palacios, armados com os cubos e mais materiaes de madeira do Papá Froe-bel; tudo, finalmente, que exprima - vida, saude e alegria. Passarão as creanças horas esquecidas, gosando salutarmente as influencias d'esse meio real e artificial. Real, pela approximação directa da natureza, cujos elementos physicos exteriores actuarão, restaurando, no seu organismo geral; artificial, pellos effeitos educativos que a arte crear na escolha dos jogos, na variedade das occupações, sempre improvisadas e accionadas pelos directores d'esses centros infantís. (Assis 1915, pp. 28-29)

Em 1941, Nicanor Miranda, que era chefe da Divisão de Educação e Recreio de São Paulo, responsável pelos parques infantis do município, publicou um livro sobre a propagação dos parques infantis e parques de jogos. Em relação à América Latina, Miranda apresentou informações sobre iniciativas no México, em Cuba, Uruguai, Argentina e Chile. Quanto ao México, indicou os parques como desdobramento das "missiones culturales", desde 1926, e destacou o papel dos professores de educação física na recuperação dos jogos e danças tradicionais mexicanos, realizado no parque infantil de Xalapa. Em Cuba, mencionou a criação do Conselho Corporativo de Educação, Saúde e Beneficência, em 1936, no governo de Batista, responsável pela abertura de parques infantis e juvenis, destacando o parque José Marti, em Havana. No Uruguai, Miranda afirmou que o impulso à educação física se fazia desde 1923, com as "plazas de deportes", traduzidas por ele como parques de jogos, algumas delas com um "rincón infantil". Quanto à Argentina, referiu-se à criação da "Direción de Plazas de Exercicios Fisicos y su Regulamentación", em 1919, que organizou praças de jogos, colónias de férias, clubes de meninos jardineiros e recreios infantis. Em relação ao Chile, mencionou a criação de praças de jogos desde 1923, sendo que muitas delas teriam sido fechadas, por não terem implantados serviços organizados, com profissionais, muitas vezes restringindo-se à simples instalação de equipamentos (Miranda, 1941).

Entretanto, é preciso olhar com cautela para os documentos. As informações de Miranda foram obtidas de bibliografia acessada por ele e contêm incorreções. Por exemplo, em relação ao Uruguai, Miranda refere-se ao documento da autoria de Julio Rodríguez, Plan de ación de la Comissión Nacional de Educación Física (CNEF) de 1923. Mas as iniciativas no Uruguai já vinham de 1911, ano da criação da comissão em que Rodríguez posteriormente veio a atuar como diretor técnico. Em 1913 houve a implantação das Plazas Vecinales de Cultura Física, que tiveram seu nome modificado para Plazas de Deportes em 1915 (Scarlato, 2015). Pode ser que Miranda tenha se equivocado ou que tenha ocorrido um erro gráfico em seu trabalho, pois ele arrola como referência o relatório de 1923 e afirma no texto que as suas informações sobre o Uruguai proviriam do "último relatório oficial" daquele país, onde já existiriam 85 plazas de deportes (Miranda, 1941).

Sobre o Uruguai, Scarlato (2015) cita o livro de Juan Arturo Smith, presidente da CNEF, de 1913, que fazia seu tributo aos EUA, referindo-se ao livro American playgrounds, de E. B. Mero, de 1908. Miranda (1941) também citou este livro como referência para escrever sobre os eua. De acordo com Scarlato, Smith considerou que as plazas vecinales superavam os playgrounds por dois motivos: eram abertos não só a crianças e adolescentes, mas às mães, pais, jovens e idosos; e com a incorporação de uma "direção organizada". Smith nomeou Jess Hopkins como diretor técnico da primeira plaza vecinale. Hopkins era um estadunidense radicado no Uruguai desde 1912, graduado em educação física no Springfield College, vinculado à YMCA, que tornou-se encarregado do Departamento de Educação Física da ACJ, Associación Cristiana de Jóvenes uruguaia. Posteriormente, por indicação de Hopkins, Julio Rodríguez foi estudar educação física na Universidade de Springfield.

Cabe assinalar que o presidente da Playground Association of America, Luther Halsey Gulick, foi também diretor do Departamento de Educação Física da Universidade de Springfield, anteriormente denominada como Escola Internacional de Capacitação da YMCA, em Massachussets (Dogliotti, 2013).

O urbanismo e os playgrounds

O crescimento das cidades, ao final do século xix e início do século XX, trouxe a questão dos parques e da recreação para os debates do urbanismo e do paisagismo. Em 1923, Gilberto Freyre, após concluir o seu mestrado na Universidade de Colúmbia, escreveu a crónica Ludum Pueris Dare, publicada no Diário de Pernambuco, em que mencionava os playgrounds:

Eu quisera que os meninos meus compatriotas soubessem resistir à mania que aqui se tem de fazer das crianças homenzinhos o mais depressa possível. Já basta o fato de ser este burgo, como os demais burgos do Brasil, uma triste cidade sem áreas de recreio para os pequenos, sem gramados por onde eles possam correr, sem tanques onde possam brincar com navios de papel, sem coisa nenhuma que estimule neles a alegria. E, ao contrário das crianças que a gente vê, em revoadas alegres, pela relva dos parques de Londres e de Berlim, nas Tulherias e nos "play-grounds" de qualquer cidade dos Estados Unidos e do Canadá, os meninos daqui são umas tristes criaturas, candidatos ao fraque e à calvície precoce. (1979, p. 141)

Em 1925, Gilberto Freyre tornou a mencionar em outra crónica a necessidade de áreas para o recreio livre das crianças e em 1929, quando era secretário do governador de Pernambuco e professor de sociologia na Escola Normal do Recife, fez anotações sobre pesquisas realizadas por suas alunas na cidade e a iminência da implantação de playgrounds. Freyre havia feito estudos sobre o urbanismo moderno e projetava: "O Recife vai ser a primeira cidade brasileira a ter playgrounds". Não se sabe se foram de fato implantados, pois com as mudanças políticas ocorridas no Brasil em 1930, o governador foi deposto e Freyre o acompanhou ao exterior (Freyre, 2006, p. 314).

Em 1930, na cidade de São Paulo, foi inaugurado o Playground do Parque D. Pedro ii, resultado de articulações que se fizeram desde a década de 1920, realizadas no âmbito do Rotary Club, presidido pelo médico Edmundo de Carvalho, do qual participava o futuro prefeito da cidade, Luiz Ignácio de Anhaia Mello (Dalben, 2016). Para os urbanistas, o recreio ativo das crianças propiciaria o contato com a natureza. Soares analisa como, no início do século XX,

educadores, cientistas, artistas, urbanistas e médicos contribuem para a configuração de um ideário de vida ao ar livre, no qual o desejo de se evadir em direção a uma natureza concebida como fonte de recuperação de energias perdidas e de regeneração é central (2016, p. 18).

Não se trata apenas de uma natureza externa ao ambiente urbano, mas também do desenvolvimento de propostas da organização de espaços que trariam a natureza para dentro da cidade. As ideias urbanistas estiveram presentes no playground do Parque D. Pedro ii, em São Paulo, inaugurado em 25 de dezembro de 1930. Na ocasião natalina, houve uma festa com a distribuição de brinquedos e doces para as crianças e que contou com a presença de autoridades.

Provavelmente, o playground começou a funcionar anteriormente, sendo esta data apenas para a comemoração oficial, pois 7 meses antes, reportagem do Diário Nacional anunciava que as obras já estavam em fase de conclusão. O texto tinha como ponto de partida as concepções do "urbanismo moderno" em relação ao restabelecimento do contato com a natureza, indicando a tendência de se trazer o campo à cidade, com a implantação do "recreio activo". Com uma piscina para crianças de até 5 anos já pronta, o primeiro parque de recreio organizado da cidade aguardava os últimos retoques em seu barracão e a entrega das gangorras, balanços e jogos que estavam sendo feitos no Liceu de Artes e Ofícios da capital. Previa-se a frequência diária de 300 crianças. Considerando o urbanismo uma questão de educação, a reportagem apresentava a finalidade educativa do playground:

ao lado do aperfeiçoamento physico das crianças será colocada a formação mental das mesmas, por meio de prelecções educativas, aulas ao ar livre, de um quarto de hora, cantos, recitativos, etc. [...] As crianças respirarão a atmosphera livre do campo em plena cidade dos arranha-céos. ("Estão quasi promptas", 1930)

O higienismo - educação e saúde nos parques

Em 1931, o playground do Parque D. Pedro ii teve alterada a sua denominação para Escola de Saúde, resultado uma parceria da Associação Cruzada Pró-Infância com a prefeitura paulistana, que tinha como base um programa destinado à infância que visava diminuir a mortalidade infantil e promover a educação para a saúde física e moral das crianças. A autora do programa foi Maria Antonieta de Castro, diretora-secretária da entidade, que tinha Pérola Byington como diretora-geral. Maria Antonieta de Castro era educadora sanitária e havia exercido vários cargos no Serviço Sanitário e no Instituto de Higiene de São Paulo. A própria Cruzada Pró-Infância, nasceu no interior da Associação de Educação Sanitária, tendo se autonomizado em 1931.

No dia 12 de outubro de 1931 houve a inauguração oficial da Escola de Saúde, como parte das comemorações da Semana da Criança, festividade implementada pela Cruzada Pró-Infância. Na cerimónia, Pérola Byington, diretora da Cruzada, expós que a finalidade da escola era atrair as crianças dos bairros próximos, como o Brás e a Moóca, à época locais de moradia de operários. Segundo ela, o playground do parque D. Pedro ii estava praticamente abandonado, apenas contando com vigilância diária, mas sem orientação. A prefeitura atendeu à solicitação da Cruzada e cedeu o espaço, que passaria a ter um programa educativo, com conferências, reuniões de pais, ginástica, jogos, brinquedos, excursões educativas, ginástica médica especializada, festas e competições esportivas. Na tarde desse mesmo dia, Pérola Byington e Maria Antonieta de Castro, participaram da continuação das comemorações da Semana da Criança, no Teatro Municipal, onde houve a conferência de Fernando de Azevedo, "A Saúde e a Escola Nova". Na abertura da sessão, o Diretor Geral do Ensino de São Paulo, Lourenço Filho, leu uma carta do presidente da República, Getúlio Vargas, em que manifestava seu interesse pela Semana da Criança promovida pela Cruzada e por uma campanha voltada aos problemas relativos à criança, na imprensa, rádios e conferências. Fernando de Azevedo, em sua fala, disse da necessidade do cultivo da saúde da criança, ao lado da formação do seu caráter e da educação de sua inteligência. ("Iniciou-se ontem", 1931)

Sobre a proposta educacional da Escola de Saúde, que contava com educadoras sanitárias comissionadas, Maria Antonieta de Castro escreveu:

Em 1931, a Cruzada organizou e fêz funcionar, no Parque D. Pedro, a Escola de Saúde, para débeis físicos, com regime especial de exercícios físicos, hidro e helioterapia, na qual organizou, também, a primeira Bibliotéca Infantil de S. Paulo, com 500 volumes. Em 1936, assimilada pela Prefeitura, esta Escola se transformou no Parque Infantil que, ainda, existe. (Castro, 1956, p. 2)

A cidade de Santos, no litoral paulista, também inaugurou a sua Escola de Saúde, sob a égide do Rotary Club da cidade, antes mesmo da de São Paulo, no dia 23 de fevereiro de 1931. Posteriormente, em 1942, foi incorporada à prefeitura santista, com a denominação de Parque Infantil (Cunha, 2018).

Da mesma forma que na cidade de São Paulo, previa-se que a Escola de Saúde tivesse educadoras sanitárias vinculadas ao estado, auxiliadas por adjuntas municipais, que ministrariam "ensinamentos de gymnastica respiratoria e sueca, recreio instructivo, instrucção civica e noções de cousas e de hygiene, além da pratica da helioterapia" (Escola de débeis, 1931).

A expressão Escola de débeis, que intitulava a reportagem, também foi utilizada em relação à Escola de Saúde paulistana e remete à proposta das escolas ao ar livre e das colónias de férias, difundidas desde o início do século XX, na Europa e na América Latina (Amaral, 2016; Dalben 2009, 2019). Seriam medidas voltadas a superar a debilidade física e o risco do contágio da tuberculose, em tempos anteriores à vacina BCG.

O sol e a natureza como promotores da saúde foram propagados pelos higienistas. Em 1916, Moncorvo Filho, que era diretor do Instituto de Proteção e Assistência à Infância do Rio de Janeiro, apresentou comunicação ao Primeiro Congresso Médico Paulista sobre as iniciativas brasileiras em relação à helioterapia. Destacou, além da sua atuação, os nomes de "Clemente Ferreira, Alfredo Ferreira de Magalhães, Augusto Paulino, V. Veiga, Jader de Azevedo, Ribeiro de Castro, Oliveira Botelho, Julio Novaes e outros", que há três anos começavam a ensaiar o "novo methodo naturista" (Moncorvo F° 1917, p. 8). No texto, referiu-se à criação de um Serviço especial de helioterapia, com a instalação de um solário no Dispensário Moncorvo, apresentando resultados de 14 casos de tratamento de crianças e adolescentes.

Em 04 de maio de 1924, Moncorvo Filho, juntamente com Alves Filgueiras, inaugurou o "Heliotherapium", "um estabelecimento especialmente consagrado á prophylaxia e á cura das doenças pelos banhos de sol". No discurso proferido na inauguração, Moncorvo afirmou que um dos principais objetivos do instituto estaria em:

cuidar particularmente das creanças debeis, apoucadas, anemicas ou rachiticas, a serem radicalmente transformadas no seu physico pelos maravilhosos efeitos da vida ao grande ar, outrossim aprendendo ou brincando sobre o influxo dos raios methodica e escrupulosamente empregados. (Moncorvo F° 1924, pp. 6-7)

Em relação à helioterapia, as imagens das crianças em fotografias da Escola de Saúde santista seguem o padrão de escolas ao ar livre europeias ou de outros países latino-americanos. As crianças vestem chapéus de abas largas, com roupas de banho. Em uma das fotos, estão em formação e está escrito na foto, "ginastica ao sol"; em outra, um modelo clássico: a maioria delas deitadas em cadeirinhas de lona, dispostas em semicírculo, mais algumas sobre esteiras no chão, tendo diante delas a professora, vestida, sentada em uma banqueta, com a legenda "banhos de sol com lições de higiene" (Cunha 2018, p. 64).

Banho de sol na Escola de Saúde de Santos, s. d.

Fig. 3: Banho de sol na Escola de Saúde de Santos, s. d.

Fonte: Acervo família Duarte. Laboratório de Informação, Arquivo e Memória da Educação (Liame), Unisantos.

A denominação Escola de Saúde já havia sido empregada anteriormente à instituição santista e ao playground do Parque D. Pedro ii. Em julho de 1930, uma reportagem tratava da Escola de Saúde do Centro de Saúde do Bom Retiro, bairro da capital paulista, instalada dois meses antes pelo Serviço de Inspeção Sanitária do estado. A encarregada do Centro, Maria Conceição Junqueira, contou à reportagem que a intenção era tornar crianças fracas em crianças robustas. Para tanto, selecionaram 20 meninas e 15 meninos desnutridos, do Grupo Escolar João Kopke, próximo ao Centro de Saúde. Passaram então a ministrar ensinamentos de saúde, aplicação de remédios, ginástica respiratória e exposição ao sol. Ao final das atividades, serviam uma sopa ou mingau e uma fruta. As educadoras sanitárias também visitavam os pais para aconselhamento. Como estratégia didática, fizeram um plano de excursões chamado "rumo à cidade da saúde". De acordo com a proposta, para chegar à cidade da saúde, as crianças deveriam passar por todas as estações, o que significaria ganhar 200 gramas de peso, mensalmente:

como nos contos de fadas, a Cidade do Banho é a primeira estação da estrada da hygiene, que vae dar á Cidade da Saude, passando pelas estações: Fonte de Agua Pura. Valle das Frutas, Cidade da Alimentação Sadia, Exercicio e Repouso, Ar Puro e Luz do Sol, Estancia do Leite, Campo das Batatas, Escola, Sono reparador. ("Apenas de tanga", 1930)

Considerações finais

As relações entre as propostas para o playground da Infant School e o playground norte-americano não foram diretas mas há interessantes pontos de contato que repercutiram na difusão dessa instituição pelo continente americano. O balanço giratório, que teve seu projeto detalhado no livro de Wilderspin, acompanhou essa difusão, denominado "passo do gigante" no Brasil, sendo precursor de outros equipamentos (escorregadores, gangorras, balanças, gira-giras) que passaram a ser instalados tanto em playgrounds institucionais - organizados, com um corpo profissional -, quanto em playgrounds em um sentido mais informal - um espaço em praças e parques para a diversão das crianças. Não se localizou estudo que tratasse da repercussão do livro de Barnard sobre a arquitetura escolar nos EUA. Mas a apropriação da imagem de Wilderspin como se fosse o projeto precursor de um playground norte-americano é um reconhecimento distorcido dessas relações.

A educação física tornou-se uma das principais bases para propagar essa instituição educacional. O corpo é compreendido para além da prática de exercícios ginásticos, nas expressões culturais, como no caso das manifestações folclóricas, e na sua relação com a natureza, promotora do desenvolvimento sadio.

A formulação de políticas sociais, ao lado do planejamento das cidades modernas e seus espaços agregam o interesse de urbanistas e governantes sobre a instituição. O presidente norte-americano, Theodore Roosevelt, em sua carta à Playground Association of América escreveu:

O jogo [a brincadeira, play] é no presente praticamente o único método para o desenvolvimento físico das crianças da cidade e nós precisaríamos prover instalações para isto, se quisermos crianças fortes e cumpridoras da lei. [...] Se não permitimos que as crianças trabalhem precisamos garantir outros espaços que não as ruas para o seu tempo de lazer. (The Playground, 1907, p. 5)

Os vínculos entre educação e saúde foram um forte componente das propostas dessas instituições, estando presentes até mesmo em período posterior ao indicado no título deste artigo. Curiosamente, a atividade da excursão desenvolvida na Escola de Saúde do Bom Retiro foi proposta de forma muito semelhante em junho de 1948.

Entre 1947 e 1957, as propostas para o Parque Infantil na cidade de São Paulo eram difundidas no Boletim Interno da Divisão de Educação, Assistência e Recreio, da Secretaria de Educação da cidade de São Paulo, que mensalmente orientava o trabalho naquelas instituições (Kuhlmann, Jr. e Fernandes, 2014). No Boletim Interno publicado naquele mês, a chefe da Seção Técnico-Educacional, Noemia Ippolito, apresentava uma reprodução em miniatura de um desenho existente no prédio do Parque Infantil D. Pedro n, com o nome de "Uma viagem à terra da saúde" (fig. 4). O desenho deveria ser entregue às crianças, que com seu gosto pelo manuseio dos lápis coloridos pintariam as imagens, "simulando uma verdadeira viagem" e adquirindo conhecimentos indispensáveis sobre o banho, a vida ao ar livre, alimentação sadia, mas também sobre as instituições educacionais e o estudo. Terá sido a proposta do Bom Retiro utilizada como referência para a confecção do desenho ainda no tempo da Escola de Saúde no Parque D. Pedro n, sendo mantida depois da mudança para Parque Infantil?

Educação Sanitária

Fig. 4:: Educação Sanitária

Fonte: Boletim Interno da Divisão de Educação, Assistência e Recreio (1948, jun.)

Nas Escolas de Saúde e no Parque Infantil instalados em São Paulo as orientações relacionadas ao campo da educação física, na perspectiva da educação integral, integraram-se às do higienismo, na perspectiva das escolas ao ar livre. Diferentemente, no Uruguai, ao que tudo indica, as vertentes da educação física e do higienismo seguiram caminhos paralelos. As Plazas de Deportes recebiam crianças e jovens para exercícios e jogos recreativos e a prática de esportes, como futebol, voleibol, tênis e boxe (Scarlatto, 2015). Ao mesmo tempo, inauguravam-se em 1913 as Escuelas al aire libre, por iniciativa da Liga Uruguaya contra la Tuberculosis, contando com a colaboração do Cuerpo Médico Escolar e da Dirección General de Instrucción Primaria (Dalben, 2019).

As confluências e distâncias na história dessas instituições em toda a América Latina constituem um fértil campo de investigações a ser explorado.

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