Convocatoria Dossier sobre Currículo número 56 (Semestre I de 2022)

2020-12-15

Un balance de los estudios sobre el currículo, sus conceptos, discursos y prácticas resulta fundamental en una época en la cual la pluralidad ha legitimado una especie de “todo vale epistémico”. El currículo, caracterizado por una diversidad discursiva de orientación procedimental, se ha convertido en el reservorio de los más heterogéneos enfoques o aproximaciones teóricas. Esto ha potenciado su capacidad recontextualizadora en todos los espacios educativos. Quizás este planteamiento resulte heterodoxo; sin embargo, es el punto de partida para convocar un debate sobre el papel que juega el currículo en los procesos de producción, reproducción social y cultural en la contemporaneidad.

La institucionalización del currículo, como racionalidad que regula el quehacer formativo alrededor del conocimiento, ha cristalizado en las instituciones educativas formas operativas de sistematizar eso que se suele denominar contenidos de formación. Con el currículo el conocimiento se ha disciplinado, funcionalizado y optimizado al servicio de imperativos prácticos vinculados a formas de recontextualizar y desagregar el “saber”, “saber hacer”, “saber ser” “saber estar”; saberes que están en la base de todo proceso formativo.

En este sentido, resulta de interés considerar el modo en que los discursos sobre las competencias han desplazado las reflexiones sobre el currículo o han reorientado notablemente el alcance de las propuestas curriculares generadas en la educación básica, media y superior en América Latina. En países como Colombia, por ejemplo, que carece de currículo único, resulta llamativo el análisis sobre los desplazamientos que van desde los lineamientos curriculares a los estándares de competencias por áreas del conocimiento y más recientemente el aparente ensayo fallido con los denominados derechos básicos del aprendizaje. Estos discursos y prácticas han estado marcadas por la relevancia de las distintas modalidades de evaluación masiva en todos los niveles educativos y han condicionado significativamente qué es aquello que se considera necesario y pertinente aprender.

Quizás las preguntas sobre si el currículo es un campo, un discurso, una práctica, un texto, han generado, más que respuestas, nuevos interrogantes que son un reto al pensamiento académico. Así que la posibilidad de dar cuenta de la pluralidad de posturas alrededor del currículo ha permitido poner a disposición de los investigadores este dossier con el propósito de explorar el caleidoscopio semántico que opera alrededor de su papel como principio de recontextualización plural de disciplinas, enfoques y perspectivas.