INTENSIDAD DE VIDA INTERIOR

  • HÉCTOR OCAMPO MARÍN Universidad Pedagógica Nacional
Publicado
1991-01-01

El alfarero que no cree en su trabajo, el pintor apático e indolente; el profesor resignado; el artista envanecido con su primer triunfo; el intelectual amargado; el científico incurioso, son personas condenadas a un nivel subyacente, a la mediocracia sombría.

Una falla, no de fondo, corregible desde luego, en la estructura de la personalidad, ha malogrado al alfarero que no pudo llegar a ser ceramista; al comerciante que no ascendió a gran empresario; al profesor que no alcanzó a ser ideólogo; al artista incapaz de conquistar una fama; al científico que no abrió nuevas ventanas de luz a la humanidad.

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OCAMPO MARÍN, H. (1991). INTENSIDAD DE VIDA INTERIOR. Lúdica Pedagógica, (1). https://doi.org/10.17227/01214128.2675

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